Hibridación cultural: un escape a la Globalización


Hibridación cultural: un escape a la Globalización

Luis Josué Lugo

El "latin jazz" es muestra de hibridación cultural

Mediante el estudio de grupos regionales en los distintos países se podrá hacer frente a la globalización y al apabullamiento de culturas originarias que ésta supone, entendiéndose que lo global y lo local no están en contraposición, ni mucho menos la tradición y la modernidad: somos seres interculturales, ciudadanos híbridos confluyendo a través de un mundo multicultural.

¿Por qué se dice que pertenecemos a  culturas híbridas? La respuesta es simple: somos el producto de diversas mezclas, -internas y externas-, hemos sido moldeados por fusiones entre distintas culturas, tanto sincrónica como diacrónicamente.

Esto aplica para distintos campos: en política, mediante modelos regionales rebasados por el Neoliberalismo y supeditados a los caprichos de la mundialización, presidida, claro está, por las naciones capitalistas de centro como Estados Unidos (existen proyectos alternativos como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina…),  un sistema económico sin control que impulsa las transnacionalización de la humanidad con la resistencia de culturas locales, -véanse los fundamentalismos islámicos-, un sistema cultural en donde el 80% de las películas exhibidas a nivel global pertenecen a la industria cinematográfica estadounidense, junto a compañías disqueras imponiendo los grupos que los jóvenes deben escuchar y su confrontación con las denominadas tribus urbanas y contraculturas que poseen una “identidad en resistencia”; con manifestaciones culturales propias, que van desde la música, hasta el cine.

La suma de estos factores externos dan como resultado una hibridación, entendida por el antropólogo argentino García Canclini como “procesos socioculturales en los que las estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas”.

La hibridación no sólo es exterior, pues endógenamente nos constituimos como  seres que confrontamos costumbres locales con procesos globales (glocalización), piénsese por ejemplo en el latin jazz, combinación de música procedente de Estados Unidos, pero adaptada a ritmos latinos: hibridación eminentemente cultural con la que convivimos a diario.

Esta tendencia se refuerza con la reconversión de nuestras costumbres a partir de los nuevos usos que llegan a nuestra posesión. El uso de internet por ejemplo, indujo a los jóvenes a combinar los libros impresos con e-books, -aunque los primeros sigan existiendo-. De igual forma, el indígena debe vender sus artesanías en las capitales de sus estados adaptándose al mercado capitalista, sin perder sus tradiciones –una investigación que realicé en Cuetzalan, Puebla, demostró que los habitantes originarios de esa zona venden sus artesanías en los centros del estado para subsistir económicamente, sin embargo, esto no implica la pérdida de sus tradiciones, pues se comunican en náhuatl y siguen realizando festividades regionales-, de igual forma, las trasnacionales deben adaptar sus campañas publicitarias a mercados locales, en la India, por ejemplo, Mc Donalls vende hamburguesas de carne de cordero e implementó dentro de sus menús, comida vegetariana.

Para no caer en simplismos (como los del imperialismo cultural) vale hacer una aclaración proveniente de García Canclini, mediante la hibridación restringida: “la fluidez de las comunicaciones nos facilitan apropiarnos de elementos de muchas culturas, pero esto no supone que las aceptemos indiscriminadamente”. Los indígenas, por ejemplo, practican el catolicismo, pero sin abandonar la medicina tradicional, proveniente de la sabiduría ancestral.

Conviene desmitificar un aspecto más acerca de la hibridación cultural, ésta no es exclusiva del Capitalismo, posee sus prolegómenos en la Antigüedad (recuérdese el helenismo, donde convergieron las culturas griega y romana), ésta, se ha dado mediante ciclos, así mismo, en ningún momento de la historia ha existido una cultura cien por ciento pura.

Piénsese por ejemplo en el descubrimiento de América y el sincretismo religioso que a partir de éste se dio en toda América Latina y que hasta nuestros días posee sus reticencias. Sin embargo, en el actual sistema político se ha hecho más global, ya sea para justificar la desideologización en las culturas, o para resistir a un modelo que no ofrece oportunidades educativas, ni laborales,
-véanse las sub culturas y contra culturas-, que mediante adaptaciones de otras partes del mundo con sus necesidades, demuestran una falla en el concepto de homogeneidad cultural debido a que sus ideas son ‘discordantes’ con la cultura hegemónica (hip-hop, punk, ska, rock).

Contraculturas: hibridaciones culturales e identidades en resistencia

 

Otra falacia es suponer que la hibridación imposibilitará el desarrollo social, aseverar tal cuestión implica despojar a movimientos en resistencia (híbridos) y su lugar como agentes de cambio en la sociedad; mezclas plasmadas en movimientos urbanos contraculturales, asociaciones ecologistas, feministas y movimientos progresistas, éstos constituyen una dialéctica de distintas visiones que dan como resultado oposiciones al Capitalismo.

En México, por ejemplo, la lucha de pueblos indígenas por la recuperación de sus tierras (desde el “Movimiento 500 años de resistencia indígena” y hasta el EZLN) ha resultado en la constitución de los caracoles y la organización de los pueblos autóctonos. (Esto no supone que no haya errores dentro de dichos movimientos regionales).

Cabe distinguir que existen paradojas dentro del proceso de hibridación; por un lado puede ser utilizado por la globalización para coaptar grupos focalizados de culturas para ‘alienarlas’ mediante medios de comunicación pertenecientes a centros capitalistas, aunque mediante la interculturalidad se puede hacer frente a ese hecho, conectando a los sujetos de un pueblo para formar una identidad que se oponga a la intromisión de los lazos mundializadores y sea reconocido por el estado, aceptando sus tradiciones, costumbres e idiosincrasia.

El cuestionamiento final sería: ¿Es posible concebir una mejora en la condición política del mundo a través de los estudios de hibridación cultural? Sí, ya que mediante el conocimiento de dichas culturas, podrá darse un nuevo sentido a la globalización, se evitarán conflictos y se tomarán en cuenta las particularidades de los pueblos (mediante políticas públicas).

Resulta inminente dicha salida, pues el sistema mundo parece decaer y el peligro de nacionalismos exacerbados y fundamentalismos, amenazan a un sistema capitalista que no ha sabido solventar sus contradicciones internas.

 

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Comments
3 Responses to “Hibridación cultural: un escape a la Globalización”
  1. ¿?El Pregunton?? dice:

    Todo lo mencionado en este artículo me trae a cuenta Immanuel Wallestein (como a ti), por el concepto de sistema mundo, la expansión de la cultura va acompañada de la expansión de la economía, la globalización o más bien dicho las globalizaciones son parte de los procesos económicos y esto no puede ir desligado de la cultura por su puesto, en la historia de la humanidad han existido procesos de expansión de la cultura porque se expanden con ellos los mercados, recordemos que cuando los españoles se encontraron con América fue porque buscaban rutas de comercio a la India, con ello vino la colonización y la imposición de los modelos europeos en nuestro continente, ahora con el capitalismo neoliberal esto se ha acerado de una manera asombrosa, el sistema mundo es un desarrollo histórico que al final no tendrá salida, se colapsara por su tamaño y sus contradicciones internas, precisamente porque no ofrece salida, la hibridación cultural es una de sus consecuencias naturales, pero no ofrecerá alternativa por si misma tiene que ligarse con otros campos especialmente el económico.

  2. AurorALVARADO dice:

    Yo rECuErdO a NeStoR GArCIa CANCLINI

  3. rumi dice:

    aguas!! creo que hay una mala interpretación de canclini. creo que hay partes sin fundamentar, hablar de las culturas hibridas, es también hablar de lo popular y de folklore, eso que tu llamas sabiduria ancestral, es folklore, es tradición oral.

    me parece que hay que tener más cuidado en cuanto al tema tratado, falto muchisimo sobre la cultura, y haciendo referencia a canclini, me parece que hay que “surearnos” aún mas.

    me parece un texto que debe ser mas responsable, es decir, pedirle cuentas a cada palabra escrita.

    ahh si, por ultimo, escribir de universitario a universitario, asi como de poeta a poeta, es cosa facil, te invito a escribir para todos.

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