Siembra de ideas para cosecha de historias


por Abraham Robert

Antes de comenzar a escribir el discurso de agradecimiento para la entrega de los Óscares, lo primero que debemos tener para hacer un cortometraje es una historia para contar.  Aquí debo subrayar que como toda creación artística, al escribir una historia no nos sometemos a moldes y leyes… ¡SOMOS LIBRES! Sin embargo, algo tienen los griegos de sabios y nos han heredado lo pasos fundamentales para, aprovechando que inventas un suceso, inventarlo de la manera más creativa.¿Cómo crear una historia, o cómo adaptar una experiencia a un lenguaje narrativo  que seduzca al espectador? No es muy difícil, recordemos que el cine es “La vida sin las partes aburridas”.  En una película la historia es lo más importante, no sólo por que sin historia no hay película, sino por que al final siempre es lo único que queda interiorizado. La historia bien contada es aquella que vuelve invisible el trabajo del director, del fotógrafo, del continuista… (y de todo aquél que trabajó en la producción).

No hay de otra, si queremos tener un buen cortometraje lo que necesitamos es creatividad, romper clichés, salir de lo ordinario. Sé que esto sonará difícil, no encontrarán el hilo negro en cuanto sucesos originales, lamento avisarles que  entre los griegos, Shakespeare y Chespirito se acabaron la reserva de historias nuevas y sorprendentes… debemos ser creativos para adaptar.

Por ejemplo:

“Un joven príncipe entra en un dilema existencial ya que su padre, el rey, es asesinado por su tío, quien toma la corona. El príncipe decide no luchar por el puesto que le pertenece hasta que se le aparece el fantasma de su padre y lo convence en tomar su lugar como rey”.

Esta historia nos será muy familiar aunque la imaginemos en contextos muy diferentes. Podrá haber llegado a nuestra cabeza el honorable Hamlet y las palabras “Ser o no ser”, o bien, pudimos haber imaginado a un leoncito cachorro en la sabana y que sonara en nuestra mente la palabra “Hakunamatata”.

Cada quien sabrá la manera de invocar la creatividad para sí mismos, si a mí me preguntaran algún consejo para obtenerla, inmediatamente les responderé: ENAMORENSE. No hay droga mejor.

Ahora, si me preguntan los mejores consejos para escribir una historia yo les compartiré los siguientes puntos:

–       La historia debe ser necesariamente de interés humano, donde cada suceso que en ella ocurra debe ser unido por una relación causa-efecto con cierta consecuencialidad lógica y emocional.

–       Lo que debe hacerse siempre al comenzar es levantar preguntas, éstas al resolverse deberán generar otras. A esto se le llama “tensión dramática”

–       Toda historia digna de contarse debe ser un  verdadero nudo, nuestra objetivo es encontrar el arte de deshacerlo. Como toda historia de amor, lo interesante no es saber cómo termina, sino cómo se llega a ese fin.

–       El público no se identifica con los personajes, se identifica con las ASPIRACIONES, virtudes y defectos que los humanos tienen por naturaleza.

–       Una palabra: CONFLICTO.

–       Un personaje de película, para que realmente pueda llamarse así debe ser llevado a situaciones límite, que lo alejan de su cotidianeidad, esto por algún “detonante”.

–       El personaje evoluciona y su existencia se divide en “estados situación-emocional”, cuando avanza a un estado es imposible que regrese al anterior.

–       El clímax es por excelencia el punto más alto e intenso de la historia, próximo al final.

–       Por último,  lo más importante de toda historia: El final.

Para llegar a este puto, debemos acudir a la “peripecia” (en términos dramáticos), en otras palabras también se le llama “la vuelta de tuerca”, “el mayordomo y el asesino” o lo que es lo mismo “Bruce Willis estaba muerto desde el principio”. Hablamos pues de la sorpresa final, un cambio de fortuna que genera el impacto principal en el espectador, la herramienta FUNDAMENTAL de todos los chistes y de todas las historias.  Las peripecias son las que más generan psicológicamente placer en la audiencia, ya que reciben la sensación de pasar de la ignorancia a la sabiduría.

Esto es lo que más les puede orientar al momento de preparar la historia que van a contar en sus cortometrajes, pero es apenas el inicio. Les sugiero que lo escriban  como cualquier cuento en prosa y expongan sus avances a otras personas que les pueden dar grandiosas ideas.

Si desde el principio saben que escriben una historia para un cortometraje, eviten el uso de grandes figuras retóricas y poéticas, escriban acciones que sean aptas de ser filmadas. A diferencia de la literatura donde lo significativo se vuelve visible, nosotros debemos volver significativo lo visible. Posteriormente hablaremos de la adaptación de la historia al guión cinematográfico.

Ahora si, comiencen sus historias, no necesitan mas que una pluma y papel (o la computadora donde estás leyendo esto). Si surgen dudas y comentarios pues escríbanlos. Aquí nuevamente no hay pretextos, las excusas sobran donde las intenciones faltan.

Cinexcusas

Cortometrajes sin mucho rollo.

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