No son suficientes las buenas intenciones


Por Luis Josué Lugo Sánchez

Hasta que la madre naturaleza propinó un golpe a la humanidad, los focos se pusieron en rojo y el imaginario colectivo se dio cuenta que existe un tal Haití, una tal pobreza, una tal desigualdad y una tal solidaridad. Los principales responsables de la decadencia haitiana (Estados Unidos), despertaron un 13 de enero con la noticia de que una isla se encontraba devastada. Entonces sobre su bandera se restregó la nota que Engels dejó pendiente hace casi tres siglos en donde mencionó que la naturaleza tomaría venganza por su propia cuenta. Hoy sus palabras rezumban en cada rincón del mundo.

Como era de esperarse, los oportunistas tomaron la catástrofe para conseguir adeptos a sus causas, tal es el caso de Pat Robertson, ex candidato republicano de los Estados Unidos y actual evangélico de ultraderecha, quien adujo que Haití había sufrido el terremoto por haber pactado con el diablo su independencia a principios del siglo XIX ¿Usted va creerle?
Al contestar que sí, olvidaría que Haití se convirtió en la nación más pobre del mundo debido a los impuestos que le dio a Francia una vez independizada; al loco que obligó al país a pagar un tributo a Alemania por encarcelar a su esclavo, y por supuesto, como principal culpable, a Estados Unidos, nación que de la mano de Jeffersón bloqueó comercialmente a Haití  por siete años; y quien a partir de 1915, controló a la isla por medio de su ejército (durante 19 años); a esto sumémosle que en 1994 el imperio de las barras y las estrellas intentó instaurar el orden, deponiendo al presidente golpista Jean Bertrand Aristide, sin lograr su objetivo, ya que contradictoriamente, terminó por reconocerlo.

Hoy, Estados Unidos pretende ser altruista y humanitario y de la mano de su nobel de paz (Barack Obama) y otras naciones confiere ayuda a la isla, sin embargo, la solidaridad debe ir  más allá de unos cuantos días o meses, de no ser así, se convertirá en un recuerdo más (como Indonesia después del Tsunami), la naturaleza ha lanzado una advertencia, depende de todos tomarla en cuenta o no, a sabiendas que muchos “Haitís” aguardan su explosión.

La cara de la pobreza olvidada

La cara de la pobreza olvidada

Ricardo Alemán, columnista del diario El Universal señala: “la tragedia que vive Haití y el desamparo en que se encuentran los sobrevivientes del terremoto, reclaman mucho más que la solidaridad de los primeros días (…)  El Gobierno y el pueblo haitianos se han quedado sin nada, reclaman todo para hoy —alimentos, medicamentos, servicios básicos de salubridad y seguridad—, pero lo reclamarán durante semanas, meses, años. (…) Las naciones líderes del mundo, los países ricos, las democracias consolidadas están ante la obligación de promover un plan de reconstrucción material, institucional y social que rescate de la nada a Haití y sus habitantes. De lo contrario —si el día después vemos que Haití y los haitianos son abandonados a su suerte por pueblos y gobiernos—, sólo estaremos viendo un grosero espectáculo mediático de solidaridad y caridad, propio de quienes pretenden lavar sus conciencias con migajas. Y en esa historia los mexicanos y su Estado tienen mucho que aportar.”

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