Patadas silentes y de miseria


Por Roberto Ruíz

Recuentos acerca de lo mejor del deporte en 2009, torneo Interliga, liga española, el inicio del Torneo Bicentenario y hasta la victoria de México frente a Brasil a nivel sub-20; fueron eventos “superiores” a una competencia, que como muchas otras, goza del olvido, anonimato y menosprecio: la Copa Africana de Naciones (CAN).  

Al evento que se celebra del 10 al 31 de enero del presente año, no se le da una importancia debida, y de ello hay razones mercantilmente lógicas, pues el anfitrión de esta edición de la CAN y la mayoría de los países que participan, encabezan el ranking mundial de las naciones más pobres, las canchas no son del todo buenas, las redes carreteras en aquel continente son casi inexistentes y las ganancias para los patrocinadores son medianas.

La falta de interés en el fútbol africano es, en cierto grado natural, pero en estos tiempos también incongruente. Natural porque, en  Angola (la sede)  y el resto de las naciones inscritas a la competencia, primero se piensa en sobrevivir o comer y por último en divertirse. Desgraciadamente,  la cercanía de la CAN a las patrias con formas de vida infrahumanas, no significa  una celebración plenamente democrática, sino aristocrática aún donde no parece haber riqueza o privilegio alguno. ¿Qué reflexión les provoca la asistencia de mil y 4 mil espectadores en los juegos de Argelia contra Malaui y Malí respectivamente? En una situación hipotética que ejemplifica este problema ¿podrían imaginar el Estadio Olímpico Andrés Quintana Roo (el más pequeño de los inmuebles para el Torneo Bicentenario) con un lleno entre el 5 y 60% de su capacidad?

Si el PIB de cada nación africana es ínfimo y justifica la baja convocatoria de la Copa Africana, ¿dónde está lo incongruente?

Resulta que si los habitantes de África no ven mucho del torneo, para el resto del mundo es normal y hasta obvio el anonimato que guarda la copa. Sin embargo, la apatía congénita por el continente negro debería por lo menos; menguar, con miras al campeonato mundial de Sudáfrica 2010. Argelia, Camerún, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria debieron ser analizados. El estudio de condiciones anatómicas, geográficas, organizacionales y económicas de los africanos permite un conocimiento de gran valía para enfrentarlos, y muchos están a punto de perdérselo.

Lo silente de la CAN es ventaja para los africanos y carencia para las personas que alegan la ausencia de espectáculo. La raza negra, por genética, posee grandes virtudes, su futbol tiene velocidad, resistencia física, habilidad y ahora, una adaptación natural a su medio ambiente para poder alzarse con la máxima gloria del futbol mundial.

En África hay dos formas de pegarle al balón: una con la fuerza humilde, pura y bella del fútbol; y la otra, con displicencia. El éxito de sus jugadores se explica en rasgos cuantitativos y no cualitativos. Lo miserable llega cuando los primeros, por conveniencia económica, superan a los segundos.

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