Proezas y héroes


por Liliana Guerrero

Los atrevidos empiezan, los valientes continúan, los héroes terminan.

Justo Llecllish

Existen mortales que comparten el sueño de la eternidad. Luchadores incansables que transforman el último aliento en el punto final de su hazaña. Hombres y mujeres que han cincelado su nombre en el mármol de la victoria; guardando en la memoria de millones de espectadores sus más grandes logros para poder trascender al tiempo y al espacio; héroes que son inspiración, referente y fortaleza de hombres que pretenden seguir sus pasos.

Personificaciones de seres mitológicos y de mesías de las almas creyentes encuentran en el deporte la vía de sacralización. El efímero sendero de la fama está lleno de vicios y adversidades, donde los guerreros sin vocación pueden cambiar el rumbo cuando enfrentan el primer clamor de una multitud, el aplauso de un estadio o la primera coronación de laureles.

Sin embargo, son los espíritus cuya única motivación es ser los mejores de su ámbito los que logran perpetuar su figura en la historia del deporte. Muchos son los nombres que se han escrito en el Olimpo, por su excelencia, su valentía y por buscar siempre un nuevo paradigma que le dé un cambio a una actividad que se puede volver monótona, simple y predecible.

Nombres como Diego Armando Maradona, Nadia Comaneci, Ayrton Senna, Muhammad Alí, se escuchan cuando los estadios, pistas y gimnasios guardan silencio en honor de estos héroes que les dieron patria; ídolos que resuenan en las paredes de la memoria cuando la nostalgia invade los vientos olímpicos o mundialistas y la seducción de un hálito titánico de un hombre que asciende a la inmortalidad lleva al espectador hasta las lágrimas.

Una nueva generación de colosos del deporte ha iniciado la conquista de la perpetuidad, donde no hay lugar para los débiles y mucho menos para los cobardes. Personajes como Poseidón, Crono, Apolo, y Hefesto son los protagonistas de las epopeyas de los últimos años; personalidades distintas, profesiones distintas con un ingrediente común: la pasión. Hombres con currículo y biografía, nombres simbólicos de los records y la victoria, seres humanos que aspiran a ser protagonistas:

Poseidón

No todos los hombres nacieron para vivir en la tierra. Ya la mitología narraba las aventuras de criaturas sobrenaturales que dominaban la fuerza de océanos y mares con su presencia; en los últimos años un mortal ha demostrado contar con ese poder: rompiendo un sinfín de records y escribiendo su nombre en la historia como el mejor de su tiempo, este joven dios de las albercas es el nadador estadounidense Michael Phelps. No le teme a las leyendas y ha conquistado la gloria con poco más de 20 años.

 

Crono

Las manecillas del reloj giran al compás de un pedaleo. Un hombre incansable e invencible, tanto como el tiempo mismo, quien logró lo imposible y se enfrentó en una carrera contra una enfermedad que amenazaba con quitarle el dominio de las estaciones, el ciclista Lance Armstrong. Siete victorias consecutivas en una de las competencias más demandantes, el Tour de Francia, respaldan su éxito frente al cáncer. Ahora no se detiene, regresa a su bicicleta sediento de otras tantas victorias, de las que él quiera concederse, él que pedalea el tiempo.

Hefesto

La destrucción echó raíces en sus puños. La velocidad es la peor de sus armas y la mejor de sus cualidades, un hombre humilde pero que vale todo su peso en oro, un hombre que siembra y cosecha el dolor en una temporada de doce rounds, el filipino que mueve masas a golpes, el hombre que envenena con un opercot: Manny Pacquiao. Consolidado como el mejor libra por libra no tiene más rivales que vencer; lo ha ganado todo, menos la derrota.

 

Apolo

No hay más carrosas cuando existen los Silver Arrows. La pista recibe con reverencias a su hijo pródigo; el tiempo y la distancia cerraron las heridas que el desgaste emocional provocó en uno de los pilotos más talentosos de los últimos tiempos. No regresó para reclamar un lugar, pues su sombra aparecía en cada Grand Prix. Michael Schumacher tiene una cita con el destino y regresa como un analista del asfalto, un perfeccionista de cada curva y un director de orquesta en los pits. Los amaneceres de la F1 vuelven a tener ese esplendor que Schumacher se llevó, el dios del sol ha vuelto.

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