El toreo: ¿deporte, arte o barbarie?


Por Roberto Ruiz Carmona

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.

Mahatma Gandhi

Hablar del toreo es en sí, un acto controversial. Hay personas que lo  practican, aplauden o rechazan de manera flagrante. Desde el siglo XII, la práctica de lidiar toros ha enfrentado diversos calificativos. A favor, lo destacan como un arte o un deporte. En contra, el menosprecio se basa en adjetivos como irracional, salvaje o atroz. Con todo esto, los únicos que parecen tener en claro la categorización de la fiesta brava, son la mayoría de los diarios deportivos en México.

Los periódicos de mayor circulación entre los amantes del deporte (ESTO, RÉCORD, OVACIONES y otros de información general como: METRO y EL GRÁFICO), mantienen en sus apartados contenido taurino. Sea en forma de notas, crónicas o columnas de opinión, el lector de estas publicaciones ubica al toreo como un deporte o espectáculo. Pero, al aplicar cierto rigor en el uso de los términos, una maraña de errores en la concepción invade el imaginario colectivo.

Primero, y apelando a la definición del Diccionario de la Real Academia Española, el deporte se entiende de la siguiente forma: “Actividad física ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.” Visto así, el fenómeno taurino no es una manifestación de ejercicio físico significativa, tampoco, una acción que goce de complejidad en sus normas, y mucho menos, una ejecución fundamentada en la competencia.

Si algo es distintivo del deporte, es la emoción de sus participantes. La fiesta brava, si fuera deporte, fuera celebrada con el consentimiento de las partes y, en ningún momento, destacaría a víctimas o victimarios. La suerte del toro no se publica en los periódicos, pero un acto de conmiseración invade las principales planas cuando el “matador” sufre la embestida y castigo de los pitones. Ejemplo de ello, José Tomás.

Luego, al consultar la amplísima definición de arte, un segundo error se hace presente. El término se considera como: “Obra o actividad humana a través de la cual el hombre puede expresar lo inmaterial, crear belleza y suscitar emociones.” Si bien el toreo es una actividad humana, el animal es el protagonista o materia prima de una realización carente de rasgos estéticos que doten de belleza a la matanza de la bestia.

El tipo de emociones que suscita la fiesta brava son distintas a las provocadas por el arte. Establecer una lógica comparativa entre ambas actividades es inútil, pues el fin que persiguen les contraría. La sola presencia de sangre, podría cuestionar la legitimidad de la belleza. Situar al toreo dentro de la tipología artística exigiría también, un esfuerzo conciliatorio entre la violencia hacia el animal y las pretensiones humanistas del arte.

Durante una corrida, el toro se enfrenta a tres rivales. El primero, con el afán de tomar ventaja bajando la cabeza del animal, es un picador que inserta sobre los músculos del cuello unos ganchos filosos de más o menos, 20 cms de largo. El segundo se encarga de clavar seis banderillas cuya punta perfora pulmones, genera hiperventilación y causa dificultades para respirar. El tercero, con más ventaja, penetra con un estoque.

Aún con  los pulmones colapsados, lesiones en diafragma u órganos internos, el animal no muere. Sólo después de 20 minutos y, a escondidas de los espectadores, el animal perece. Sus restos,  en algunos países como Ecuador, se aprovechan para el consumo humano.

Finalmente, sometidas a este rigor conceptual, las corridas de toros no pueden ser catalogadas como deporte o arte. Ninguno de los términos contempla el deceso de los participantes o productores. Las faenas son un espectáculo, una tradición. La matanza de un animal en forma deliberada no puede escudarse en las virtudes de una terminología que promueve el desarrollo sano de las civilizaciones. La lucha entre el toro y el matador es dispar competitiva y racionalmente hablando.

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Comments
7 Responses to “El toreo: ¿deporte, arte o barbarie?”
  1. angel dice:

    Estimado Roberto, a decir por tu artículo, nunca has asistido a una corrida de toros y nunca te has detenido a observar el vestuario o los carteles para la misma. La discusión que pretendes sugerir carece de argumentos porque pretender encasillar a la lidia con conceptos estrictamente delimitados. Las corridas son un espectáculo, un espectáculos popular que tiene manifestaciones artísticas y deportivas y en ningún momento se prentende delimitar a los conceptos que tu haces referencia; hay quienes gustan de ellas y quienes no…pero creo que es una falsa dicotomía en la que pretendes enfrascar a la corrida de toros.

    saludos

    • Javier dice:

      El toreo es una BARBARIE. El asesinato de un animal, sacrificio, sangre, sufrimiento, es arte? Por Dios en que mundo estamos

  2. Poe dice:

    En efecto Ángel, el toreo conlleva arte, deporte y entretenimiento, quien lo critica es porque no lo entiende (se nos educa para comprender sólo fútbol.)

    Sin embargo, este deporte supone grandes atrocidades para el animal (dije GRANDES a propósito porque así es.) Es un arma de doble filo.

    Empero, Roberto Ruíz, la argumentación que pudiste brindar a favor del toro se esfumó.

    ¿Cuestión de estilo? Tal vez.

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  3. El autor dice:

    Estimados lectores!

    Agradezo mucho sus comentarios y crítica.

    No descarto que ALREDEDOR de la matanza del animal haya manifestaciones de arte (como lo señalo Ángel en los carteles y vestuarios), pero el texto se dirige a ese “duelo” entre hombre y bestia, SÓLO a esa lucha dispareja donde muere un ser vivo.

    Coincido cuando me dicen que es un espectáculo, pero sólo es eso y la intención de este trabajo era cuestionar la categorización deportiva o artística que los diarios deportivos y los amantes de la fiesta brava hacen respectivamente.

    Sin el afán de menospreciar su valioso aporte, no creen que si fuera un deporte estaría considerado por comisiones, comites o demás organizaciones para su celebración como tal?

    Hasta ahora esto es un espectáculo, una tradición. Buena o mala, no lo sé. Es un arma de doble filo como bien lo reconoce Poe y a final de cuentas, este tipo de prácticas suponen rechazo o fascinación.

    La mejor opinión la podemos hallar entre ustedes los lectores.

    Reitero mi agradecimiento y valía de sus comentarios.
    Un saludo. Roberto Ruiz.

  4. daniel aboytes dice:

    hola la tauromaquia tiene un poco de todo deporte cultura belleza arte y demas es todo un espectaculo. El sistema de competencia: se podria decir que gana el torero o banderillero que elabore bien su trabajo [buena picada,banderillas, etc.] el premio [publico,oreja,rabo] el toro tambien gana ya que si su bravura es buena se le conserva su vida con un indulto. comisiones claro que las hai penas taurinas grupos etc. Solo es cuestion de informacion mas detallada. Las plantas y arboles tambien son seres vivos… Comes carne? Pues los crian de la peor forma y asesinan igual…
    saludos…

  5. Javy dice:

    El toreo es una BARBARIE, el asesinato de un animal indefenso ante una plaza llena de bestias disfrutando este espectaculo de muerte, sufrimiento y sangre. Es una porqueria mas que heredamos de los españoles.

    • ricardo dice:

      Es lamentable pero hay una doble moral en la crítica. Todos los días mueren una cantidad díficil de determinar de reses, gallina, puercos, etc., para consumo humano. Los cuales son cruelmente “asesinados” para el consumo humano. ¿Y quién los defiende? ¿O porque no vemos como los matan? es menos censurable.

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