Estratega y provocador


Por Liliana Guerrero

¿Cómo se dice mentiroso en catalán?

José Mourinho

El vencedor en la guerra es siempre el mejor estratega. No sólo es cuestión de saber defender o atacar, es cuestión de análisis y paciencia, es simple percepción. Las señales que muestra el rival son la guía del camino que debe seguirse, así se considera desde el más estruendoso de los gritos hasta el más breve suspiro para encaminar las acciones hacia el único objetivo: el triunfo.

Quizá José Mourinho sea uno de los estrategas más criticados, en primer lugar porque unos lo perciben como un coronel de la milicia ya que le da a los estadios de futbol el trato de campo de batalla, para otros es sólo un hombre cuya arrogancia mezclada con un poco de suerte lo ha llevado a probar las mieles del éxito, unos más bizarros que los anteriores creen que es el rey midas del futbol, Mourinho sólo ve y calla, sabe que es especial

Creció con el aliento del futbol en el cuerpo, su padre y abuelo sentaron las bases para que José Mario dos Santos Félix Mourinho encontrara en las canchas el espíritu y el ahínco suficiente para convertirse en un líder triunfador. Una vez completada su educación buscó la forma de abrirse camino en el banquillo de la dirección técnica, pasó por un gran número de clubes, desde los escolares hasta los profesionales, colocándose unos años después en el Sporting de Lisboa de Bobby Robson donde le adjudicaron en mote de “el traductor”.

Quizá el apodo no parezca relevante hasta ahora, pero fue en 2003 cuando dejo de traducir sólo idiomas. Mourinho transformó al Porto FC en el caballo negro, nadie apostaba por el equipo y mucho menos creían en la potencialidad de un hombre de bajo perfil: callado, insensible, similar a una muralla impenetrable. José Mourinho tradujo y comprendió la fórmula ganadora del futbol y la aplicó desde entonces, ahora traduce escuadras enteras, campeonatos y ligas, pero nadie lo ha descifrado a él.

Fue esa tarde del 21 de mayo de 2003 cuando el mito empezó a tomar forma, quién era ese portugués de gesto duro y conducta impredecible, quién había permitido la entrada del Porto FC, equipo fuera de los estándares de la mercadotecnia deportiva, una escuadra donde no había maquillaje, ni publicidad ni trucos, quién había desafiado la lógica de las finales europeas, quien carajos era ese tal Mourinho.

A siete años de distancia pocos trofeos le faltan a Mourinho, quien sigue tan inescrutable como siempre, tan predecible como nunca. Ha hecho de sí mismo un personaje: provocador, hiriente, irónico, pero qué más da, así se gusta y de eso vive, así ha derrumbado a sus enemigos, así ha conseguido el triunfo, sólo así ha conquistado la gloria.

Poco se sabe de los motivos de Mourinho, se ha visto todo y no se ha comprendido nada. Un diccionario sería útil para no claudicar ante las provocaciones de “el traductor”, para entender porqué Mourinho es el extremo entre el amor y el odio, para saber porqué hasta la derrota le teme. Por más que sea un hombre cambiante tiene algunas acciones reconocibles, comportamientos casi innatos, inconscientes, un decálogo que resume su filosofía de vida: el triunfo por sobre todas las cosas.

El vencedor en la guerra es siempre el mejor estratega. No sólo es cuestión de saber defender o atacar, es cuestión de análisis y paciencia, es simple percepción. Las señales que muestra el rival son la guía del camino que debe seguirse, así se considera desde el más estruendoso de los gritos hasta el más breve suspiro para encaminar las acciones hacia el único objetivo: el triunfo.

Quizá José Mourinho sea uno de los estrategas más criticados, en primer lugar porque unos lo perciben como un coronel de la milicia ya que le da a los estadios de futbol el trato de campo de batalla, para otros es sólo un hombre cuya arrogancia mezclada con un poco de suerte lo ha llevado a probar las mieles del éxito, unos más bizarros que los anteriores creen que es el rey midas del futbol, Mourinho sólo ve y calla, sabe que es especial

Creció con el aliento del futbol en el cuerpo, su padre y abuelo sentaron las bases para que José Mario dos Santos Félix Mourinho encontrara en las canchas el espíritu y el ahínco suficiente para convertirse en un líder triunfador. Una vez completada su educación buscó la forma de abrirse camino en el banquillo de la dirección técnica, pasó por un gran número de clubes, desde los escolares hasta los profesionales, colocándose unos años después en el Sporting de Lisboa de Bobby Robson donde le adjudicaron en mote de “el traductor”.

Quizá el apodo no parezca relevante hasta ahora, pero fue en 2003 cuando dejo de traducir sólo idiomas. Mourinho transformó al Porto FC en el caballo negro, nadie apostaba por el equipo y mucho menos creían en la potencialidad de un hombre de bajo perfil: callado, insensible, similar a una muralla impenetrable. José Mourinho tradujo y comprendió la fórmula ganadora del futbol y la aplicó desde entonces, ahora traduce escuadras enteras, campeonatos y ligas, pero nadie lo ha descifrado a él.

Fue esa tarde del 21 de mayo de 2003 cuando el mito empezó a tomar forma, quién era ese portugués de gesto duro y conducta impredecible, quién había permitido la entrada del Porto FC, equipo fuera de los estándares de la mercadotecnia deportiva, una escuadra donde no había maquillaje, ni publicidad ni trucos, quién había desafiado la lógica de las finales europeas, quien carajos era ese tal Mourinho.

A siete años de distancia pocos trofeos le faltan a Mourinho, quien sigue tan inescrutable como siempre, tan predecible como nunca. Ha hecho de sí mismo un personaje: provocador, hiriente, irónico, pero qué más da, así se gusta y de eso vive, así ha derrumbado a sus enemigos, así ha conseguido el triunfo, sólo así ha conquistado la gloria.

Poco se sabe de los motivos de Mourinho, se ha visto todo y no se ha comprendido nada. Un diccionario sería útil para no claudicar ante las provocaciones de “el traductor”, para entender porqué Mourinho es el extremo entre el amor y el odio, para saber porqué hasta la derrota le teme. Por más que sea un hombre cambiante tiene algunas acciones reconocibles, comportamientos casi innatos, inconscientes, un decálogo que resume su filosofía de vida: el triunfo por sobre todas las cosas.

El decálogo de José Mourinho

– El rival no es tu amigo, pero él no debe saberlo. La cordialidad no está peleada con tu intensión de destruirlo.

– Jamás desconfíes de tu intuición. El miedo se manifiesta en las jugadas, la desesperación se delata en la mandíbula, los aplausos son siempre una forma ridícula de tranquilizarse, sólo es cuestión de observar.

– Cuida a tu gente, conócela y aprende de sus necesidades. No debes ser un líder sordo, sé el hombre que buscan, considéralos lo mismo en el triunfo que en la derrota, déjalos que celebren solos, ve al vestidor y serénate vuelve con la expresión del hombre que ha ganado todo, el éxtasis es para los aficionados y tus hombres.

– No hables de algo que desconozcas. Sólo juzga cuando hayas visto y oído de forma presencial, las declaraciones incomodan a muchos, que no lo hagan contigo, se el que provoca y señala, se quien dicte cómo debe jugarse el partido, conviértete en la presión del adversario.

– Ama tu equipo, sea cual sea. Aprende a cerrar ciclos, no tengas compasión por el que fue tu hogar, guerra en territorio propio o ajeno siempre es eso, guerra.

– No festejes todo. Utiliza tu alegría para intimidar; que tus festejos sean una granada de mano, quita el seguro y lánzala, eso nunca falla.

– Los trofeos se levantan con las dos manos. Así como en un abrazo se sostiene el cuerpo con fuerza para demostrar afecto, el trofeo se alza con pasión, con arrogancia… la humildad es para los vencidos no para los ganadores.

– Celebra hasta el final, no ofendas al destino para que cambie la historia y te inscriba en la hoja de los vencidos, espera el pitazo final para cantar victoria.

– La verdad es incómoda para el que se resguarda en la ilusión, por eso encara a quien se equivoque, cuestiona al que te persigue, ataca al que busque lo mismo que tu y no sea de tu equipo, aniquila al que quiera arrebatarte el triunfo.

– Date el lujo de sentir. Finales, amistosos y partidos de la jornada son irrepetibles, en alguno de ellos culminarás el camino al éxito, así que planea todo como si fuera el primero del camino, ese en que debes demostrar que por hombres como tú el futbol mueve naciones completas, por técnicos como tú los jugadores conocen el significado de la palabra campeón, por seres como tú millones corean encuentro tras encuentro el gol en las tribunas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos." E. Galeano

  • "Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte." J.Cortázar
  • "No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros." J.P. Sartre
A %d blogueros les gusta esto: