La izquierda, una postura que también merece ser criticada


Me parece  pertinente tocar este tema, primero para dar paso a la autocritica y en segundo para hacer propuestas, ya que solo criticar no basta. La izquierda es una posición política de la que muchos presumimos ser, pero es necesario que esto tenga un significado más claro, primera pregunta: ¿Qué es la izquierda? ¿La expresión de los oprimidos o de las fuerzas que buscan el cambio? También podríamos definirla como la postura que trata de favorecer a las mayorías y cuya cercanía ideológica es más cercana al pueblo y más lejana a los grandes potentados del poder.

En la lucha por las causas populares se han cometido serios errores y caído en grandes contradicciones las cuales han sido usadas para propinarles grandes derrotas no sólo a los movimientos aislados sino también a las grandes expresiones por parte de quienes detentan el poder económico, político e ideológico.

Debe quedarnos bien claro que existen distintos tipos de izquierdas, así que nos concentraremos en aquellas que se digan revolucionarias.

Lo que más ha afectado a los movimientos son los vanguardismos y las actitudes burocráticas; muchos se lanzarán furiosos contra mí pero aclarar esto será completamente necesario: cuando se habla de los vanguardismos y las actitudes burocráticas me refiero a quienes reproducen la ideología del partido de Lenin. Si ustedes consultan una de sus grandes obras, ¿Qué hacer?, podrán darse cuenta del tipo de actitudes pequeño burguesas que Lenin reproducía, más cercanas a la socialdemocracia que al marxismo.

Poniendo sólo un pequeño ejemplo, Lenin consideraba incapaz a la masa de conducirse a si misma  y ésta necesitaba que los revolucionarios profesionales conformados por intelectuales los guiaran y les llevaran las conciencia desde afuera; sin embargo, esto entra en contradicción con Marx y Engels: el primero critica esa postura a Lassalle en su obra Critica del programa de Gotha, donde afirma que el proletariado no puede depender de los intelectuales y tiene que salvarse a sí mismo. O con Federico Engels que en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra, donde sus estudios con los obreros en las fábricas le enseñaron que éstos adquieren conciencia conforme las condiciones objetivas los empujaban a eso.

Los grupos sectarios (resultados de estas concepciones centralistas) basan su programa de acción en que un pequeño grupo de selectos podrán lograr la revolución; sin embargo, los resultados de estas acciones son que se forman grupos de burócratas individualistas que deprecian el trabajo en equipo y que tratan de homogenizar tanto al grupo al que dirigen e impiden la pluralidad de ideas y sólo generan una relación de mando y obediencia que no libera, sino oprime más; personajes como los mencheviques Martov, Martinov y Plejanov advertían esta situación (me parece rescatable ciertas posturas suyas muy a pesar de sus errores revolucionarios).

¿Cómo saben que la masa no sabe si históricamente la han tenido reprimida?

Rousseau decía en su libro Discurso del origen de la desigualdad entre los hombres que el gobierno de los filósofos planteado por Platón fracasaría ya que solo la primera generación de gobernantes sería de filósofos y éstos no heredarían el poder a los mejores sino a sus hijos formando una aristocracia que gobernaría de manera tiránica. Al parecer los grupos de izquierda que reproducen la concepción leninista tienden a no considerar a los miembros de la masa como individuos pensantes porque no conforman cuadros del partido, despreciando así la capacidad de los otros de auto-gestionarse, pero no solo pasa con este tipo de izquierda.

Un ejemplo muy cercano para nosotros es el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien se comporta claramente como un caudillo (dijimos que íbamos a hablar de otras izquierdas, ¿no?). Incluso muy en contra de la voluntad de la masa impuso en su gabinete legítimo a personajes como Muñoz Ledo, se designaron por dedazo y realmente no se le preguntó a la gente a quién quería en esos puestos del movimiento, ni se le consultó sobre la estrategia. Su argumento: la masa no sabe; su razón verdadera: no perder su poder.

Para finalizar, me parece pertinente tratar de dar algunas alternativas al problema, como lo sería la idea de la comuna, entendida como una organización política donde exista la equidad en el trabajo y la igualdad política, donde existan órganos que permitan remover a los dirigentes en caso de que no cumplan y no los viejos mecanismos que los perpetúen, es necesaria la pluralidad de ideas, no podemos esperar que en una organización todos compartan las misma posturas y las acepten tal cual se presenta, el diálogo es importante.

Es un error terrible tratar de homogeneizar los grupos, ningún grupo debe creer que tiene la verdad absoluta pues la realidad no es propiedad privada, es necesario abandonar el despotismo ilustrado de los que creen que por ser intelectuales tienen toda la verdad y debemos aprehender a ser más tolerantes a las posturas distintas a las nuestras.

Estas propuestas me parecen que son necesarias porque sólo criticar y señalar los errores no basta para superar una situación. Hay que buscar otros caminos que nos lleven al objetivo, éste es un tema muy amplio y en el futuro será necesario que ustedes, lectores, formen su propia opinión.

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