¿La cagué?


Por F.S. Padilla
“No lamento haberte conocido. Me da pena porque no fuimos sabios con el tiempo. Porque no pudimos esperar a que llegara nuestro andante o nuestro allegro; porque nos malgastamos en los contrapuntos. (…)
No fuimos sabios con el tiempo. Nos ganó un preludio, y como novatos, decepcionados, nos retiramos del concierto.
No lamento haberte conocido. En todo caso, lo juro, lamento haberme quedado con tantos recuerdos.”
Notaciones para una suite del desamor.
-Alejandro Páez Varela.
“¿La cagué?”, me pregunté después de cerrar la puerta y alejarme apresurada y aún dormida, mitad asustada y mitad mareada: me arrepentí en el segundo en el que el picaporte sonó click, pero ya era tarde. Como echarle salsa a las palomitas: es irreversible. No hay marcha atrás.
“Claro que la cagué”, pienso cuando me percato de que no me mandas mensajes/no me llamas/no me saludas por msn/no me invitas por una cerveza, por una película, por un pinche café.  La ansiedad empieza a tejer sus laberintos en mi cabeza. Comienzan a mezclarse los recuerdos con las ficciones de mis deseos; en mi mente vuelves a mirarme con esa oscuridad tan tuya que me encantaba, y recreo nuevas maneras de entrelazarme contigo. 
Pero no. Pasa una dos, tres, cuatro, muchas semanas. Nada. Sólo un ocasional “¿Qué tal?” en la pantalla. Y nada.
Y bueno, me da pena. Porque efectivamente, no fuimos sabios con el tiempo. Creo que te tuve antes de que me dieras tiempo de saber lo mucho que te quería. Creo que me di a ti tan pronto que dejaste de quererme con igual facilidad.
Sólo sentí algo parecido al vértigo cuando te volví a ver. Comprendí de golpe que todo había muerto desde el  mismo día en que esto nació, raquítico y prematuro, condenado a valer madre tan pronto como se gestó.
Probablemente esa era tu intención desde el principio, y yo le di más valor a las palabras, a alguna equívoca caricia que aquí y allá me sugería un mañana.
Tal vez dirás (¿quizás?) que no soy yo, sino ese pasado que aún te duele; o que soy yo con mis heridas lastimeras, con mi verborrea, con mi inseguridad. No sé. No importa.
Sólo sé que podrías* encontrarme aquí sentada, almacenando las canciones que te pude dedicar, los libros que pude haberte compartido, las letras que te pude escribir, las palabras con las que te pude tocar y jamás diré. 
“No la cagué”, pienso ahora. En todo caso, lo juro, lamento que todo se acabara antes de que comenzara de verdad.  
*Podrías si quisieras. Pero no quieres.
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Comments
One Response to “¿La cagué?”
  1. LEONORA LIRAº dice:

    excelente escritoo! me encantó!!!!!1 felicidades al ¿autor (a)?,

    me gustaria que él/ella abriése su nombre a los lectores que en ocasiones por falta de tiempo no podemos leer todos sus textos, y perdemos la pista

    saludos!!!!!! y felicidades

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