¿Por qué la bronca con las telecomunicaciones?


Francisco Javier Montaño

El negocio de las telecomunicaciones en México parece cada vez más intrincado y turbio, tanto para quienes participan en él como para los que lo usan; los primeros peleando por tener las mejores condiciones para ofrecer sus servicios, los segundos pagando mucho dinero por usar una red de telecomunicaciones deficiente.

Mientras el gobierno favorece a sus empresarios de confianza entregándoles una parte del espectro electromagnético por una cantidad ínfima, México sigue con servicios de telecomunicaciones defectuosos proporcionados por limitadas compañías. Los usuarios en México siguen pagando por los servicios de telecomunicaciones más caros entre los países miembros de la OCDE que a pesar de ello no garantizan una cobertura eficiente.

Para acercarse a las telecomunicaciones en México harían falta algunas precisiones dentro de toda esta maraña de información que ayuden a aclarar el otorgamiento de concesiones para dar servicios de telecomunicaciones en México:

Los servicios de telecomunicaciones, específicamente los servicios de triple y cuádruple play, son transmitidos a través del espectro radioeléctrico, que es una parte del espectro electromagnético compuesto de ondas de radio. El ancho de banda se determina de acuerdo a la frecuencia con la que cada onda se expande en el espacio; se mide en Hertz (hz).

Por ejemplo, las bandas del espectro de 30 a 300 Mhz son utilizadas por la televisión y el radio en Frecuencia Modulada; no obstante, la transmisión de datos mediante tecnología 3G, WiFi y similares requiere una mayor amplitud de banda, puesto que los datos son más numerosos y la velocidad requerida es mayor, por lo que las más comunes son las que van de 1.7 a 2.5 Ghz, las más peleadas por los empresarios. Quien gana una concesión en esas bandas, está en el negocio.

Gráfica del espectro radioeléctrico

Gráfica del espectro radioeléctrico

La concesión es el proceso por medio del cuál el gobierno lanza una convocatoria para que particulares concursen por administrar un servicio público, gana quién ofrece las mejores condiciones de compra. En México, el otorgamiento de concesiones en materia de telecomunicaciones está regido por la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT), publicada en 1995.

Dicha Ley tiene como objetivo “fomentar una sana competencia entre los prestadores de servicios de telecomunicaciones” con el fin de beneficiar a los usuarios con precios accesibles y opciones disponibles; para ello, la LFT faculta, en su artículo 9-C apartado V, a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) y a la Comisión Federal de Competencia (COFECO) para coordinar los procesos de licitación para el uso de frecuencias radioeléctricas.

Primera falla, Telmex tiene condiciones inmejorables que no posee ninguna otra empresa hasta ahora. La Cofetel y la COFECO son responsables, en parte, de que las telecomunicaciones sean la base sobre la que Slim se ha constituido como uno de los hombres más ricos del planeta, han creado uno de los monopolios mas rentables del mundo y con ello han limitado las opciones de los usuarios a contratar un servicio adecuado.

Segunda falla, tanto la Cofetel como COFECO tienen una gran influencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), baste la designación de Mony de Swaan como presidente de Cofetel como ejemplo. Tal injerencia supone un disfraz: jurídicamente, la Cofetel tiene autonomía para coordinar los procesos de licitación; políticamente, el secretario de la SCT, Juan Molinar tiene aliados en Cofetel a quienes instruye para favorecer a determinados empresarios.

En fechas recientes, sin embargo, a la SCT le ha dado por licitar algunas frecuencias del espectro radioeléctrico además de los hilos de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Lo anterior sería aplaudible si las exigencias de la licitación fueran equitativas para todos los competidores.

Pero no: Televisa-Nextel ofreció 180 millones de pesos por un bloque de 30 Megahertz (Mhz) en la banda de frecuencia de los 1.7 Gigahertz (Ghz) –la banda en la que se transmiten los servicios 3G de telefonía móvil e internet-, mientras que Telcel y Telefónica pagaron 5 mil millones por bloques de 10 y 20 Mhz respectivamente. Resulta entonces que Televisa-Nextel podrá ofertar Internet y Telefonía Móvil más rápido, cuando ha pagado una cantidad que, comparada con 5 mil millones de pesos, es un insulto.

¿Y la Cofetel y COFECO, órganos encargados de supervisar la equidad y la competencia para que los consumidores tengamos acceso a mejores servicios? Nada, Gonzalo Martínez Pous, ex director jurídico de la SCT y comisionado de Cofetel –por si hiciera falta alguna conexión entre ambas dependencias- ha afirmado que la licitación tiene un precio justo porque no se busca recaudar dinero sino fomentar la competencia en el sector.

Darle la razón a Martínez Pous equivale a decir que la competencia se da cuando hay muchos corredores aunque la mayoría esté en silla de ruedas y no cuando, efectivamente, todos los participantes están en igualdad de condiciones. Una carrera puede ser una competición sin competencia.

Se debe recordar que además de la licitación mencionada, Televisa, acompañada de Telefónica y Megacable, es también ganadora de la licitación del par de hilos de fibra óptica de la CFE: la empresa de Emilio Azcárraga aprovechará un total de 19 mil 477 km en todo el país para ofrecer servicios de cuádruple play (Telefonía móvil, fija, internet y televisión por cable).  Es un hecho, Slim tendrá competencia, aunque sólo sea uno de nuestros explotadores de costumbre.

Después del distanciamiento entre Slim Helú y el gobierno federal en 2009, cuando el primero enunció, sin ánimo catastrofista según él, el descenso del PIB, el cierre de empresas y el consiguiente desempleo durante la última embatida de la crisis económica, Calderón y Molinar han cambiado de monopolio: Ya no es Telmex, a quien el secretario del Trabajo Javier Lozano criticó los cobros excesivos de la empresa que el gobierno ayudó a encumbrar, sino Televisa, con representantes fieles en San Lázaro.

En 2009, en México existían 28 millones 429 mil 250 usuarios de internet, de los cuales sólo 13 millones 201 mil 930 tenían acceso en su hogar. Poco más del 10% de la población mexicana tiene acceso a internet. Con el poderoso nuevo competidor seguramente habrá más usuarios, como también será seguro que seguirá la concentración de la riqueza y el monopolio de la infraestructura comunicacional en México. Un negocio, dos magnates, ¿cuál acceso a la información?

Usted perdone, amo…

Otra muestra más del poderío de Televisa: Denisse Maerker no transmite, Televisa protesta y el gobierno monta un operativo para rescatar a los periodistas en Torreón. ¿Cuántos periodistas de diarios locales y radios comunitarias han tenido la suerte de ser rescatados por un operativo? ¿Qué tienen los periodistas de Televisa que no tengan los demás, asesinados, secuestrados y torturados que tienen el valor de transmitir sucesos que en otras partes del mundo son considerados como una guerra? Una empresa que gobierna.

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