La fiesta del chícharo


Por Luis Lozano

Hasta ahora, la posteridad no ha hecho nada por nosotros

O. Wilde

Durante la primavera, en un pequeño municipio catalán, San Andrés Llavaneras, se celebra la feria del Pèsol, o lo que es lo mismo, del guisante, protagonista de los platillos que se ofrecen para festejar la producción de tal vegetal en esa región costera.

En México, solemos llamar a los pocillos tazas y chícharos a los guisantes. Del mismo modo, celebramos a los chícharos como los llavanerenses, aunque acá parece que todo el año es bueno para festejar, si no a los guisantes en su totalidad, por lo menos a uno, el “chicharito”, un espécimen exótico, quizá único en su clase, cuya mayor cualidad es encantar a la gente jugando a la pelota.

Desconocido hasta 2008, en menos de dos años Javier Hernández ha dejado la comunidad de su nombre y apellido en el olvido y se ha convertido simplemente en el “chicharito”. De ascendencia futbolera, y probablemente vegetal, su alcurnia no importa más. La actualidad de este joven parece realizar lo que hasta el momento tan sólo es posible.

Tristemente, México ha celebrado durante todo el 2010, no el Bicentenario, sino una festividad parecida a la de Llavaneras, cuyo clímax se alcanzó el viernes pasado, durante la inauguración del estadio “Omnilife” (imitando siempre lo obvio del futbol europeo), en la que más que “dar el remojón” a la nueva cancha de las Chivas, se realizó un homenaje a manera de despedida, a un muchacho que parece tener el futuro más prometedor en la historia del futbol mexicano, pero que se halla a muchos años de distancia para alcanzarlo. Por extraño que parezca, el “chicharito” jugó para los dos equipos, como si se tratara de un “tributo al más grande” o un festejo por su destacada carrera que apenas, formalmente, lleva cuatro años, pero que en el terreno de lo estricto, es de uno y medio.

¿De dónde viene lo triste? Simple: Javier Hernández no ha ganado nada trascendental como para ser considerado el nuevo redentor del futbol mexicano. Al día de hoy, el joven no ha hecho nada que haya cambiado, no pidamos la historia, que seguramente no lo hará, pero al menos el rumbo del balompié nacional, y ya es el ídolo de grandes y pequeños, sobre todo mujeres, protagonista de anuncios publicitarios e ícono del triunfo, aunque ni siquiera haya llegado a él.

¿Cuál es el problema? En su palmarés apenas tiene un título de goleo nacional. Y digo apenas pues uno igual, y hasta en triunvirato, obtuvo Everaldo Begines en el Verano 2000, en compañía de un multigoleador en México, Washington Abreu, y una potencial esperanza ecuatoriana que de ahí no pudo saltar, Agustín Delgado. Y no es por demeritar el logro de estos anotadores, sólo que ninguno de ellos recibió los honores que este muchacho ha recibido a la fecha por logros más o menos semejantes (excluyendo los de Abreu).

Sin menoscabar sus conquistas, más allá de ese título y de una condecoración simbólica que obtuvo por mejorar la marca de más tantos al inicio de un torneo, hoy Hernández es sólo un jugador más. Es un hecho que ya convirtió dos goles en un Mundial, pero ahí valdría precisar que él no fue una gran diferencia en el funcionamiento de la Selección (cosa que Guardado sí logró si se solicitan ejemplos), y haya de recordarse también que uno de esos goles fue anotado en posición ilegítima.

“Pero está en el Manchester”. Sí, mas se le rinden honores como si hubiera obtenido un botín de oro, un balón de bronce, el premio a mejor jugador joven y al menos tres títulos con los Red Devils, aun cuando ni siquiera ha debutado en un juego oficial. Incluso parece como si hubiera superado los logros del “Penta” y “Rafita” juntos.

Sin embargo, la realidad establece que Javier Hernández no ha superado al menos el título de “promesa”. Quizá algún día lo haga, pero mientras tanto, la “fiesta del chícharo” se ha hecho para celebrar un futuro que se sueña presente.

Hasta hoy, la posteridad no ha hecho nada por el “chicharito”.

P. D. El presidente “espurio” cada día confirma que representa a menos gente. “Todos los mexicanos tenemos un pedacito de corazón 100 por ciento chivas”, aseveró el mandatario durante la inauguración del “Omnilife”. Acaso serán aquellos a quienes él representa.

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Comments
One Response to “La fiesta del chícharo”
  1. Ariana dice:

    Te hablo desde el fondo de mi corason te kiero un buen

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