Guanajato: cuna de mujeres peligrosas


Luis Josué Lugo

El lugar donde se queman libros porque educan sexualmente a los jóvenes, el sitio donde vale más tener hijos no deseados o contraer enfermedades venéreas que usar anticonceptivos –como si se viviera en la Edad Media, significando cada acto ‘inmoral’ como un pecado-. El estado que te sojuzga por besar públicamente a tu querido(a) y en donde la directora del instituto local de las mujeres, Luz María Ramírez Villalpando declara: “las mujeres que se hacen tatuajes son las principales responsables de la pérdida de valores en nuestra sociedad”.

¿Ficción? No, se trata de una latente realidad acaecida en Guanajuato, México; en donde, por abortar te encarcelan por más de 25 años. No importa cómo o por qué, en el estado gobernado por los panistas, la mujer que decide libremente sobre su cuerpo es más peligrosa que un narcotraficante o un violador.

La “ley a favor de la vida” aprobada el pasado 8 de mayo en Guanajuato (otros 16 estados de la República también lo efectúan), evidencia el sesgo de estados al interior de la República del “México progresista”. El artículo primero de la Constitución Local Guanajuatense establece: “A todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural, el Estado le garantizará el pleno goce y ejercicio de todos sus derechos”. La solución: la abstinencia sexual.

A decir de la Secretaría de Salud (Ssa) cada seis horas ocurre en México una muerte materna, en tanto, apoyar al gobierno de Guanajuato en su intento por ‘satanizar’ al aborto, contribuye a que mujer vaya a un consultorio clandestino y extienda las estadísticas dadas por la misma dependencia gubernamental.

Encarceladas por aborto

Si en 1953 hubo un motivo de goce para el sexo femenino debido a que ganaron el voto; hoy, existe una reticencia por la decisión que tiene condenadas por más 25 años de cárcel a 166 jóvenes, entre las que destacan cinco campesinas: María Araceli Camargo Juárez, Yolanda Martínez Montoya, Ofelia Frías, Ana Rosa Padrón, Susana Dueñas y Liliana Moreno, quienes permanecerán encerradas hasta el 2035, ya sea por amor o por violación, el gobierno estatal no escucha –ni entiende- razones, por lo uno o por lo otro, arremete contras las ‘criminales’, a éstas les resulta imposible litigar a su favor, no juntan los 500 mil pesos que un abogado les pide para intentar salvaguardarlas.

¿Vale culpar a un actor solamente? ¿Al gobierno federal? ¿Al gobierno estatal? ¿A la sociedad civil? Todos y cada uno de ellos, en colusión con instituciones como la Iglesia y Secretarías son los causantes.

Resulta ejemplificativo mencionar que el gobierno federal ha sido incapaz de controlar al gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, en el cuarteamiento que ejecuta al principio laico que en teoría rige al país -desde las leyes de Reforma implementadas por Benito Juárez, y en donde valdría cuestionar: ¿no que mucho uso de la historia con la celebración del bicentenario de la Independencia?- y a la propia sociedad (con sus excepciones) que permite el atropello de su libertad.

No puede olvidarse la deficiente educación que adyace en México como consecuencia de la corrupción y poca atención prestada a ésta, -Elba Esther Gordillo y la SEP a la cabeza-, y que como reflejo: “en 2006 de cada 100 embarazos registrados, 21 fueron de menores de 20 años. De las seis mujeres presas por abortar en Guanajuato, cinco tenían 18 años cuando quedaron encinta”, según Jaime Avilés en su columna Desfiladero dentro del diario La Jornada, publicada el 14 de agosto del año en turno.

Para comprender la magnitud del problema, huelga referir nuevamente a Áviles, quien convocó a la unidad de los mexicanos para liberar a las jóvenes presas: “Además de ser víctimas de una injusticia tan atroz como insoportable, todas tienen en común el hecho de que, cuando llegaron a los hospitales públicos chorreando sangre y devastadas sicológicamente, se llevaron la misma sorpresa: antes de proceder a curarlas, los médicos que las trataron en las salas de urgencias llamaron a los agentes del Ministerio Público para denunciarlas “in fraganti”.

Viceversa

Como respuesta a las “puras consciencias” artísticas, cuyas ideas sostienen que la cultura se encuentra disociada de lo político (aunque sus obras emerjan de un contexto politizado), se aduce que gente como Eduardo Galeano, Manu Chao, Silvio Rodríguez, Gael García, Diego Luna, Jorge Zarate, Damián Alcázar, Bruno Bichir, Daniel Giménez Cacho… Han manifestado su descontento a las medidas del gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez, y han aportado, mediante sus creaciones, un modo de presión más para romper con el oscurantismo que rodea a Guanajuato.

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