A través del tiempo


Por Domingo Aguilar

¿Quién dice que la máquina del tiempo no existe? Seguramente la gente lo cree porque la mediocridad de los alrededores lo hace creer así. Sin embargo, es hora de mostrar lo contrario, apoyándonos en las ―unas veces tortuosas y otras no tanto― grutas de la memoria.

Edson Arantes do Nascimento, “O Rey”, o de manera sencilla: Pelé. Brasilero que cuando era un adolescente de diecisiete años, ya se hallaba disputando su primera copa del mundo.  Ahí, no cumplió un papel de relleno como suelen hacerlo varios presentes, sino que se encargó de deleitar al mundo con su balompié tan alegre, tan atrevido, tan descarado, en fin: tan brasileño.  Todo mundo se preguntaba por la habilidad del todavía niño amazónico, sin llegar a conocer el origen.

La gente solía calificarlo de adelantado y eso es exactamente lo que fue y será. Un individuo capaz de vencer a los años ¿cómo? Pues haciendo lo que McFly en Volver al Futuro, para aprovecharse de las desventajas de un fútbol naciente.

Estas palabras no tienen ni la más mínima intención de restar decoro a las hazañas del carioca; sólo procuran hacer notar la pertenencia de este gran jugador al club privilegiado de conocedores del secreto para viajar en el tiempo. Este círculo privado, como toda asociación restringida a un cierto número de integrantes, tiene su reglamento interior, pero, como en todos lados donde la mente humana puede intervenir, siempre hay alguien dispuesto a torcerlas con tal de lograr mayores beneficios. ¿A qué se refieren estas palabras? Espero recuerden a un niño crecido en los barrios bajos bonaerenses, un hasta entonces brillante, descomunal, superior, o en una palabra: adelantado,  Diego Armando.

Maradona, ídolo del apasionado pueblo argentino. Humilde niño crecido en los potreros del país del tango, quien no soñaba más que en jugar a la pelota para poder ayudar a su familia, se le contó el prestigioso secreto de cómo cambiar de época. Al parecer desde los primeros pataleos, la de gajos estaba destinada a mantenerse adherida a su pie zurdo. Podrá considerarse como casualidad el hecho de que la pierna izquierda fuera la más hábil del “pelusa”, sin embargo, este perfil desafortunado y lleno de enigmas se recuerda aún como su lado siniestro.

“El pibe” no supo controlarse; es imborrable la marca de su nombre sobre el césped o tierra de todas las canchas del mundo, pero no supo respetar la regla principal del club al cual ya pertenecía: mantener el apego y alegría por el deporte. El costo para el sobrepaso de la norma es muy alto, y para prueba basta un botón, con las lamentables etapas de su vida después del brillo.

¿En dónde radica el motivo por el que sólo unos cuantos pueden usar el secreto para burlarse de la mayoría de los “estancados” en el tiempo correspondiente? Podríamos preguntarle a los ídolos de años recientes, como Zinedine Zidane o a la gigantesca “pulga” Lionel Messi, pero en el mejor de los casos responderían con una sonrisa y un agradecimiento total a las horas de entrenamiento, pues a final de cuentas “se muestra el platillo, mas no se enseña la receta”.

Estas personalidades además de ser la viva representación de la perfección en las técnicas, fijan los estándares a superar para las próximas generaciones. Ahora, sólo resta esperar por ese  desvergonzado viajero del tiempo amante del balón, capaz de trazar sobre los verdes campos de la memoria del aficionado, una historia digna de ser contada incluso, por personas que no lo vieron en compañía de una esférica.

Quizás no se halle de forma exacta la fórmula encargada de vencer el andar natural del reloj, pero es casi asegurable que el principio de ésta se esconde en la felicidad que provoca el vivir por lo que se ama, o en términos futbolísticos: el amor al juego consigue superar al tiempo.

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Comments
One Response to “A través del tiempo”
  1. orlando zavala dice:

    que buena reseña. te felicito Domingo, tienes razon en eso de superar al tiempo, y no solo se aplica en futbol, sino en todas partes, ya sea el arte o la chamba o cualquier cosa, siempre son los adelantados, los que superan el tiempo: los iluminados. en horabuena Domingo.

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