La polémica posmodernidad, ¿Qué es todo eso?


Francisco Javier Montaño

Una breve  búsqueda por la red, arroja un bombardeo acerca de lo posmoderno, todo lo que pertenece a la posmodernidad: Arte, actitudes, gentes, arquitecturas, símbolos, máquinas, literatura, cine, música, disfraces posmodernos. Un vistazo ofrece la perspectiva de que pocas cosas se salvan de ser calificadas como posmodernas; entonces, ¿en qué quedamos sobre la posmodernidad?

Es lo que está después de la modernidad; una perogrullada que puede servir para aclarar un concepto tan fácilmente desviado. La modernidad fue un período en el que la razón y el control eran cualidades deseables e imprescindibles en toda construcción social. Valores por los cuales pugnaba la mayoría de las personas e instituciones de la sociedad occidental.

Las revoluciones francesa e industrial fueron dos motores fundamentales de la modernidad. La primera consolida la figura del Estado-Nación, que surge como una institución que controla gran parte de la vida colectiva de determinada sociedad; son los tiempos del proteccionismo económico,  del derrocamiento de regímenes feudales y la instauración de democracias representativas.

La segunda, por su parte, se encargó de aportar la primacía del conocimiento especializado, técnico, que forzosamente debía abrevar de un desarrollo científico sostenido necesario para la producción a gran escala. Hacer las cosas con un pensamiento minucioso era una norma que prometía incrementar las ganancias tanto de particulares como del gobierno.

Sin embargo, el modernismo, dice el sociólogo francés Gilles Lipovetsky, está representado en el terreno cultural como una negación de la tradición y el gusto por el cambio. “Desde entonces, los artistas no cesan de destruir las formas y sintaxis instituidas, se rebelan violentamente contra el orden oficial y el academicismo”, plantea.

Ello muestra una ruptura con respecto al terreno político y económico que si es examinada históricamente produce bastante sentido: A fines del siglo XVIII y durante todo el XIX, mientras la figura del Estado-nación era predominante en Occidente, los filósofos y artistas de estos países negaban las corrientes artísticas y filosóficas románticas y religiosas respectivamente. Es en estos siglos, por ejemplo, cuando el Estado inglés tiene un poder político impresionante además de una política económica proteccionista; pero también, en otras partes de Europa, surgen el realismo y existencialismo como negación del romanticismo y la filosofía religiosa.

Pintura realista : "Un entierro en Ornans" (1849-1850), Gustave Courvet

Pintura realista : "Un entierro en Ornans" (1849-1850), Gustave Courvet

Siguiendo con el ejemplo, el existencialismo de Nietzsche es una base para la revolución individualista “por la que el ser individual, igual a cualquier otro, es percibido y se percibe como fin último”, pues conquista el derecho sobre su propia acción.

Entonces, ¿En qué se diferencia la modernidad de la posmodernidad? Para empezar, vale aclarar que los teóricos posmodernos no ven ruptura alguna sino exacerbación de características. El individualismo se democratiza, ya no son sólo los artistas y filósofos, sino grandes porciones de la sociedad que ven al placer y al individuo como un valor central.

El control político se va disolviendo conforme los Estados nación actúan cada vez menos en el contexto global para dejar su lugar a individuos -propietarios de corporaciones-. Si el hedonismo comienza a democratizarse, también se entiende por qué otros sistemas de control ideológico como la religión, la Iglesia cristiana concretamente, comiencen a perder primacía en los lugares donde la posmodernidad se manifiesta con más fuerza (pues es una falacia que todo el mundo sea posmoderno; en algunos lugares la religión aún es guía de acción para muchas personas).

“La época posmoderna implica la democratización del hedonismo, la consagración generalizada de lo nuevo, el triunfo de la “anti-moral” y del anticonstitucionalismo”, afirma Umberto Eco en Obra abierta. La posmodernidad es una exacerbación de la posmodernidad.

Por otro lado, la globalización no es propia de la posmodernidad. Desde la modernidad los Estados tenían relaciones de poder con otras regiones del planeta. Lo que cambia con la posmodernidad es que, al perder relevancia estos, son las corporaciones (que reportan ganancias a individuos y no a Estados), quienes se vuelven los principales actores globales; ya no es Inglaterra quien vende zapatos a Estados Unidos, es Reebok con dos mil sucursales en todo el mundo (pero ojo, con fábricas en Indonesia en la que niños de seis años trabajan catorce horas al día por dos dólares).

La racionalidad se ve restringida a entornos económicos para incrementar la productividad, la ciencia sigue teniendo importancia para un desarrollo tecnológico al que no todo mundo tienen acceso. En este contexto global, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) mantienen al mundo conectado, “la posmodernidad parece haber encontrado en Internet su objeto, un mundo en el que ‘todo vale’, un océano sin barreras ni distinciones”, afirma Christine Hine, investigadora de la University of Surrey.

Una desventaja del posmodernismo es que, al priorizar lo individual, la desmotivación por los temas políticos está latente; a pesar de lo cual estar informado es una prioridad, pues ¿cómo se va a saber sobre lo nuevo si no tenemos información continuamente? Por lo tanto no toda la información es relativa a temas políticos; obedece más bien a nuevas tendencias, modas en algún otro lugar del planeta que es preciso conocer a través de unos medios de comunicación globales. Esto trae como consecuencia la desterritorialización de símbolos: Yo puedo hablar sobre The Big Bang Theory con un coreano, un alemán y un brasileño; una aldea global, diría McLuhan.

Empresas, no gobiernos

Empresas, no gobiernos

Precisamente por algunas características de la posmodernidad, ésta se ha convertido también en un discurso generalmente emprendido por optimistas que ven en la tecnología y la liberación de la personalidad humana la solución para todos nuestros problemas, la panacea.

¿Qué tiene de bueno la posmodernidad?

No puede negarse que ésta ha dado la posibilidad de enmendar fallas sobre percepciones sociales: La homosexualidad comienza a desestigmatizarse, las minorías se ven más incluidas en el debate político, los derechos humanos son una bandera fundamental; la desterritorialización de símbolos posibilita el conocimiento mutuo entre culturas (aunque no deje de haber resistencias locales), la ciencia es un marco de conocimiento del mundo bastante preciso y aceptado que quita primacía a la religión –el opio del hombre, dirían los marxistas-, las TIC posibilitan el acceso a la información de todo tipo que posteriormente permite una democratización del conocimiento. La ventaja más extendida: en el momento en que se da escena a muchas corrientes de pensamiento, los hombres dejan de estar limitados a absurdas dicotomías ideológicas antes inamovibles; el comunismo y el capitalismo abren paso a una serie de combinaciones y matices de ambos sistemas de pensamiento.

¿Qué tiene de malo la posmodernidad?

Los optimistas de la posmodernidad parecen haber dejado de lado que el individuo sigue viviendo en colectividad y, por ende, la actividad e información política deben seguir siendo prioritarias; que lo nuevo no necesariamente implica lo bueno y que, a pesar de que los símbolos comunes posibiliten el entendimiento de la diferencia, seguimos viendo ésta con malos ojos; lo entendemos pero no lo aceptamos, mucho menos lo integramos. La posmodernidad también prioriza los valores en detrimento de condiciones objetivas estables, más vale tener libertad de expresión, que tener para comer.

Por último, pero no por ello menos importante, la posmodernidad olvida que no todos los individuos son tan individuales; es el famoso “todos somos iguales, pero unos somos menos iguales que otros”. No todos tenemos capacidad individual para actuar, pues otros nos limitan. Regiones enteras del planeta, son dejadas a su suerte, incluso por sus propios gobiernos, bajo el supuesto de que los individuos son libres –aunque se mueran de hambre-, ¿Cómo hacer del hedonismo un valor esencial si la supervivencia objetiva es un imperativo?

La posmodernidad funciona como discurso explicativo sobre un proceso histórico en Occidente, más concretamente en zonas urbanas. ¿Por qué superar la posmodernidad si ésta también ha traído ventajas a la humanidad? ¿No será mejor decir simplemente que la posmodernidad como discurso optimista e ideologizado que apela al relativismo absoluto, bajo el falso supuesto de que “todos somos iguales”, no puede aceptarse acríticamente y que es necesaria la preocupación individual generalizada (después transformada en colectiva) para mejorar las condiciones de vida de personas pobres, sin educación, sin alimentos siquiera?

¿Cuántas personas forman parte de la posmodernidad?

¿Cuántas personas forman parte de la posmodernidad?

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Comments
2 Responses to “La polémica posmodernidad, ¿Qué es todo eso?”
  1. www.aion.mx dice:

    Visita la revista temática filosófica

    http://www.aion.mx

    inspirada en el autor posmoderno Deleuze. Allí encontrarás cuentos, poesía, canciones traducidas, ensayos, una sección de política, recomendaciones, fotos, videos, noticias y mucho más. 🙂

  2. andres luciano dice:

    mmmm la posmodernidad no puede definirse porque hacerlo seria admitir que todavia se puede hablar y/o escribir con certeza ademas no es algo , “es” porque tambien da por muerto que algo pueda ser mas algo no simplemente es vease que tambien sigues manteniendo los esquemas del discurso moderno para intentar hablar de la posmodernidad, pero no se puede porque no solamente la posmodernidad habre situaciones en occidente tambien otras culturas se desjerarquizan con el fin de la teleologia moderna tanto del tiempo como del progreso sino vease tambien el llamado de Heidegger a replantearse la cuestion del ser ante la supremacia de la tecnica y por consiguiente de a metafisica por lo que no puedes o por lo menos no teoricamente hablar de “la posmodernidad” – mucho menos si es buena o mala ya que estas incertado en ella- sino simplemente de algo que “sucede” o mas bien acontece ….Vease Nihilismo y emancipacion de Gianni Vattimo

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