Wikileaks y el libre flujo de información, ¿nada nuevo?


Francisco Javier Montaño

Desde hace algún tiempo, los medios tradicionales no han tenido más remedio que citar la información que se gesta en las redes digitales; ejemplos como notas con información de twitter o declaraciones de famosos en su facebook, dicen algunos, sólo demeritan la calidad de información que se le ofrece al lector. El caso de Wikileaks, no obstante, es diferente.

¿Cuál es la novedad de la revelación de comunicaciones confidenciales de los embajadores estadunidenses? “Nada nuevo” han dicho algunos comunicadores como Pedro Ferríz de Con. Si el ahora bloqueado y política e informáticamente atacado Wikileaks no revelara nada nuevo no sería noticia, no preocuparía a Hillary Clinton ni mantendría callado a Obama, no haría enojar a Vladimir Putin ni pondría de cabeza al gobierno de Zapatero.

Si Wikileaks no fuera importante, el republicano Mike Huckabee no habría declarado que “quien sea que haya filtrado la información es un traidor y algo menos que la ejecución es una pena demasiado bondadosa”; ni el ex candidato presidencial John McCain habría atacado al New York Times por publicar los cables y con ello dar credibilidad a Wikileaks.

La excusa esgrimida por funcionarios estadunidenses de que Wikileaks debe cerrarse porque “pone muchas vidas en riesgo” es la mejor muestra de que si Wikileaks no fuera “nada nuevo”, poca conmoción mediática causaría. Milan Kundera en El libro de la risa y el olvido afirma que la Vida es una de los pretextos más bajos que cualquier movimiento puede usar para ganar adeptos pues quién podría estar contra ella sin ser tachado de inhumano.

La novedad de Wikileaks es que ha dañado seriamente las relaciones públicas de Estados Unidos con otros gobiernos. No por nada Hillary Clinton llamó a la presidenta argentina Cristina Fernández para pedirle disculpas y aclarar el malentendido; en los famosos cables, Fernández es tildada de enferma mental y su esposo, el fallecido Néstor, como “monstruo, sicópata y cobarde”.

En Rusia, el primer ministro Vladimir Putin es comparado con Batman y el presidente Medvedev con Robin. En Venezuela, por otra parte, se refleja el deterioro de la imagen estadunidense a raíz del fortalecimiento de la cooperación entre Hugo Chávez y Fidel Castro, este último dato reconocido por la propia embajada de Estados Unidos en Caracas.

De México dicen lo obvio, lo que el gobierno mexicano no ha querido reconocer: el Estado ha perdido el control en algunas partes del territorio nacional; es un Estado fallido, pues. No por nada se había mandado a Carlos Pascual como embajador, especialista en dichos Estados. Los Estados Unidos demuestran verídicas todas esas afirmaciones de periodistas catalogados por el gobierno como pesimistas, alarmistas, “que le hacen el juego al crimen organizado”.

Menos respeto muestran por René Preval, presidente haitiano, de quien Janet Sanderson, embajadora en Puerto Príncipe dice que “parece que ha vuelto a beber, no cuida su antiguo cáncer de próstata”, además, es un hombre “sin una visión de futuro, terco, distraído, reincidente en una dinámica de inacción”. ¿Cómo esperar que los gobiernos aludidos tengan disposición para tratar con Estados Unidos cuando se sabe el tono de los diálogos más en confianza.

El dañado no sólo es Estados Unidos, también los países de quienes se habla. En España, por ejemplo, El País ha revelado que José Luis Rodríguez Zapatero sucumbió ante las presiones de Washington después de la retirada de tropas españolas de Irak; quiso volver a ser su aliado, pero Bush “ni siquiera contestaba sus llamadas”.

Diversos mecanismos han sido empleados para capturar a Julian Assange, creador y editor, uno de varios, de Wikileaks. La justicia sueca, que hasta hace un mes había declarado no tener pruebas para juzgar a Assange por presunto acoso sexual, ha revivido tal demanda. Scotland Yard, seria como siempre, dijo tener pistas sobre la ubicación de Assange en Reino Unido. Todo para que el pasado martes 8 de diciembre Assange se presentara tranquilamente en las oficinas de la policía londinense. Assange dormirá en la cárcel inglesa hasta el 14 de diciembre, cuando se decida su futuro penal.

Las furibundas, aunque poco útiles hasta ahora, reacciones de Interpol, el Departamento de Estado y el sistema sueco de Justicia, según Joseba Elola, redactor de El País, no deberían hacer mella en Wikileaks, pues Assange “es el ideólogo”, no el único colaborador del polémico sitio. El gobierno australiano es el primero en respaldar a Assange, poniendo a su disposición la ayuda legal que éste requiera.

¿Pues no que la libertad de expresión e información es un valor de la democracia occidental?, ¿o desde ahora los presuntos acosos sexuales serán delito espectacular? ¿Debemos establecer algún paralelo entre las reacciones que Wikileaks ha provocado recientemente y todas las críticas que el gobierno chino cosechó por censurar a Google? Tanto criticaron a China los gobiernos occidentales y ahora siguen sus pasos.

El libre flujo de información

Desde la creación de la ONU a finales de la década de 1940, la política de tal organismo con respecto al sistema mundial de medios de comunicación fue el Free flow of information, mecanismo impulsado por intereses norteamericanos. El libre flujo de información se basaba en la premisa de que el desarrollo de la tecnología en los medios de comunicación propiciaría por sí sólo la democratización de la información y su accesibilidad para las clases sociales bajas. Lo que se tenía que hacer era no hacer nada; la desregulación de los medios era la panacea para que la sociedad accediera a la información.

La reciente ofensiva del gobierno estadunidense, concretamente del Departamento de Estado, es contra el creador de Wikileaks, Julian Assange, quien luego de que el sitio difundiera cables que diplomáticos norteamericanos envían a Washington desde sus embajadas no ha hecho más que darle a Estados Unidos una sopa de su propio free flow of information. En un artículo publicado en The Australian, Assange emplea una frase de Rupert Murdoch, dueño de News Corp. y beneficiario del citado libre flujo de información: “En una carrera entre el secreto y la verdad, la verdad siempre ganará”. Que se atengan, ¿no?

Post Data

Para los más curiosos, El País pone a disposición del público algunos cables recientemente difundidos por Wikileaks.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cable/visita/Gaddafi/Espana/elpepuint/20101207elpepuint_20/Tes

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Cable/vida/privada/Gaddafi/elpepuint/20101207elpepuint_23/Tes

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Comments
One Response to “Wikileaks y el libre flujo de información, ¿nada nuevo?”
  1. Norma Gamboa dice:

    Muy bien la nota de Francisco. Ciertamente Wikileaks le ha movido el tapete al imperio. Reporteros sin fronteras hospedarán en un citio especial a wikileaks, en defensa de la libertad de prensa. Felicidades y saludos: Norma G.

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