¿Qué hay detrás de los Estados fallidos?


El Preguntón

Recientemente se han dado acontecimientos en México y el mundo que son de una gran trascendencia; sin embargo, estos sucesos no deben verse en forma aislada ni mediante un análisis pobre y carente de bases, con un lenguaje confuso y que se vuelve moda en el argot politológico.

Me refiero al termino Estado fallido o fracasado; tanto en la televisión como en otros medios se hace un uso un tanto ambiguo de esta tipología. Debemos preguntarnos entonces ¿Qué es un Estado fallido? Al investigar nos damos cuenta del doble carácter que tiene hablar de ellos y de los detalles que se omiten al momento de definirlos.

En 2006, Paule Baker, presidenta del Fondo para la Paz, quien ha estado al frente de los Índices de Estados fallidos, aclaró, en primer lugar, que el Estado fallido no es un término que haya sido aceptado universalmente (o sea que hasta ahora no es un concepto muy bien concretado), sin embargo nos dió una definición para tratar de delimitar y explicar el fenómeno:

“Los Estados fracasados no controlan su territorio, han perdido el monopolio de la fuerza o rivalizan por éste con grupos armados que operan dentro de sus fronteras, han perdido legitimidad frente a amplios sectores de su población, han perdido la capacidad por completo para proporcionar servicios públicos o para proporcionarlos a niveles razonables, han perdido la capacidad de desempeñarse en la esfera internacional, como los demás Estados soberanos, tienen gobiernos muy corruptos, etc”.

El otro carácter al que evocan los Estados fallidos es un tanto más peligroso. En 2002, el presidente de EE. UU., el belicoso George Bush, presentó su estrategia de Seguridad Nacional utilizando como base los atentados del 11 de septiembre de 2001, que se resume en que los Estados fallidos son peligrosos para la seguridad mundial, y en la medida en que son peligros, hay que “brindarles ayuda”; es decir, hay que intervenir en ellos (The failed and failing State and the Bush administration: paradoxes an perils).

Un vez aclarado esto, pasemos a analizar los acontecimientos; el primero es la visita de Hilary Clinton a México en días recientes; a partir de entonces, el secretario adjunto del Departamento de Estado de EE. UU., Philip Crowley, afirmó: “ciertamente es una amenaza a la seguridad nacional”, refiriéndose a la violencia generada por los cárteles mexicanos (La Jornada, 22 de enero de 2011).

Un cable del sitio Wikileaks reveló recientemente que Felipe Calderón solicitó ayuda de EE. UU. para  pacificar Ciudad Juárez; la respuesta que recibió es que sí le auxiliarían con una parte del problema, pero que México tendría que realizar la mayor parte del trabajo. Aquí nos encontramos con la pérdida de soberanía de México, por la incapacidad del propio gobierno de resolver el conflicto.

Con este ejemplo se ilustra el doble carácter de lo que significa el término Estado fallido: por un lado describe parcialmente la situación de inestabilidad e incapacidad del gobierno mexicano, pero por otro justifica el intervencionismo del imperialismo estadounidense. El que se hayan negado a hacer el trabajo en Ciudad Juárez no significa que no quieran intervenir, el Plan Mérida es la muestra más evidente de ello: Washington tiene sus centros de espionaje en la Ciudad de México (Proceso, en su número del 14 de noviembre de 2010).

Existen dos acontecimientos que se relacionan con lo anterior: lo que ha ocurrido en Túnez y lo que ocurre en Egipto. Podemos calificar de Estado fallido a uno cuyo gobierno cayó o que está cayendo a pedazos; en Túnez, por ejemplo, se derrumbó el gobierno de  Zine al-Abidine Ben Alí tras 23 años en el poder; en Egipto, el gobierno de Hosni Mubarak está siendo derrocado. ¿Qué tienen que ver con México? Además de la inevitable comparación de que éste es un Estado en vías de fracaso, tenemos que aquellos gobiernos árabes eran partidarios del libre mercado.

Marco Vicebzino, analista político, dijo, en una intervención en CNN en español, que estos gobiernos árabes, especialmente el de Egipto, eran partidarios del libre mercado e incluso llenaron sus gabinetes de tecnócratas; estos países experimentaron un crecimiento económico pero, como sucede en toda economía neoliberal, la población no fue beneficiada (se llamada desarrollo económico cuando la población de un país es beneficiada en general por la creación de la riqueza).

Estos dictadores se alinearon a las políticas de EE. UU. Eso es algo que coincide con México, pero también está el desempleo. Según dijo la cadena CNN, la desocupación en Egipto alcanzó el 9.7 %, lo cual es muy alto, 65% de los jóvenes menos de 35 años estaban desempleados; en el caso de Túnez, el descontento popular fue consecuencia de la subida de los precios de artículos de primera necesidad, el fuerte aumento del desempleo, la corrupción y la ausencia de la libertad de expresión. Túnez alcanzó un crecimiento anual de 5%, el más alto de la región, pero en 2009 cayó al 3.1% y el desempleo se disparó (15 de enero de 2011 El Universal).

Para que se den una idea, el presidente (o pronto ex presidente) de Egipto, Mubarak, es fiel aliado de EE. UU. y Gran Bretaña; ha sido uno de los ejes fundamentales del primero en su dominio del medio oriente en y las guerras emprendidas por Israel contra los países de esta región que no se alínean a la política neoliberal (“Bajo la lupa”, La jornada 30 de enero de 2011).

Cuánto se parece a nuestro país en realidad, gobiernos neoliberales, autoritarios, altos índices de corrupción y estanflación (un gran desempleo e inflación al mismo tiempo). Cuando los especialistas trataron de definir a los Estados fallidos se les olvidó agregar unos pequeños detalles; la crisis económica es uno de ellos, la intervención de los imperialismos y sus monopolios, el modelo económico-social, etc. No es sólo un asunto de reivindicaciones ideológicas ni de grupos en el poder.

El análisis de los Estados fallidos no sólo debería mirar al Estado, a los grupos que lo controlan (su gobierno) y los que lo combaten (opositores), debemos agregarle cómo es su sistema económico y bajo qué modelo se organiza.

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Comments
2 Responses to “¿Qué hay detrás de los Estados fallidos?”
  1. Ramiro dice:

    muy buen articulo
    gracias

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