"Son muchos los que hablan… demasiados los que no hacen nada"


Por Dulce Soto Luévano

 

Los oídos le vibraban por los gritos, pero parecía que se había quedado sordo; a los lejos escuchaba, como en un sueño, varias voces que pronunciaban su nombre. Todo desaparece en el momento en que toca su arma más poderosa, ha elegido una estrategia eficaz y en el duelo no será él quien pierda. Se dirige hacia su enemigo, lo ve de frente, lo mide, dos sujetos lo atacan, pero consigue burlarlos, entonces golpea y todo se vuelve nítido.

¡Goooool! La tribuna se ha puesto de pie, continúan gritando su nombre: ¡Güicho, Güicho, Güicho!, entre los aplausos y el gentío celebrando ya el triunfo, un dolor le ha impedido levantarse. El portero se encuentra a su lado en el suelo, no fue directo a parar el balón, fue directo a su rodilla… No puede caminar, tiene que abandonar  la cancha de futbol y su sueño más esperado.

José Luis López Agustín, “Güicho”, consolidaba su carrera como futbolista profesional después de una prueba para formar parte del Club de futbol mexicano, Chivas, Tepepan, tercera división. Desde pequeño había soñado con “ser no sólo el mejor del barrio, sino el mejor del mundo, mi oportunidad comenzó en la tercera del Chivas, equipo al que amo de corazón”.

Un conocido de la colonia, gran amigo de Pedro Duana, ex futbolista de los equipos Santos y Cruz Azul, le ayudó a conseguir el acceso a las pruebas de reclutamiento sin pagar inscripción. Su talento y destreza con el balón le ayudaron a ser elegido de entre mil 500 aspirantes, para formar un equipo de 11 jugadores. Sin embargo, la emoción no duró mucho. Pronto le pidieron dinero para uniformes, salidas, viáticos: dinero que no tenían sus padres.

Desilusionado, Luis tuvo que abandonar el club y se dedicó a realizar “talachas”, es decir, jugaba en barrios donde le pagaban por formar parte de los equipos de futbol amateur. Fue en un partido en el llano donde lo vieron y lo invitaron a formar parte de la tercera división Cobijeros, Popotla, Estado de México.

Pero el destino le tenía preparada otra jugada: no salió caminando de la cancha de futbol, fue trasladado de inmediato al hospital por una fisura en la rodilla derecha e inflamación de los ligamentos, aparentemente nada grave, “pero un futbolista vale por sus piernas, por una rodilla sana y buen dominio del balón. Esa lesión me impidió jugar durante unos días, unos meses…actualmente se siguen hinchando los ligamentos, mi rodilla ya no quedó bien.”

Ganaron la final gracias al gol de José Luis, pero él perdió la oportunidad para continuar la carrera de futbolista, perdió sus sueños, anhelos e ilusiones, con tan sólo 17 años de edad. “Es triste que un deseo no se cumpla por falta de recursos económicos, siempre existen preferencias, corrupción, los hijos, los sobrinos, el dinero, la mafia, el negocio que es el futbol”, comenta Güicho sin poder disimular el nudo que se forma en su garganta.

Se divorció de su novia esférica, aquélla tan fiel que hacía lo que él le pedía: “al balón puedes hacerle miles de caricias, no te dice ni te reclama nada, pero de pronto te abandona o te daña; una mujer por lo menos tiene sentimientos. Desde este divorcio dije adiós al futbol, que ahora sólo es 11 sujetos pateando un balón, antes era mi mayor pasión.”

Actualmente, con 22 años de edad, Güicho pertenece a la Liga de Árbitros California, en Los Ángeles, California. Pronto inaugurará su propia liga deportiva donde fomentará el futbol sin fines totalmente lucrativos, pretende crear un espacio para que los niños del barrio, con aspiraciones y talentos, se acerquen al deporte, vivan sanamente y no tengan que pagar un solo centavo.

“Son muchos los que hablan, pocos los que juegan y escuchan y demasiados los que no hacen nada. Yo seguiré creciendo, ya quiero ver las sonrisas de los niños mientras acarician un balón en la nueva cancha. El deporte no debería ser corrupto, ¿pero qué se salva?”, concluye José Luis mientras sus ojos se llenan de agua, reprime sus sentimientos y se despide cortésmente. Sólo se escucha un sonido continuo que reconozco, se ha cortado la llamada.

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Comments
One Response to “"Son muchos los que hablan… demasiados los que no hacen nada"”
  1. Reel dice:

    Siempre una comentarista de la realidad, una protagonista de la pluma. El periodismo impacta por la forma de narrar, pero no trates de superar el hecho, ya es bastante drámatico. `Por lo menos Guicho no se perderà de entre tantos futbolistas que han vivido esto, ojalá podamos ir por todas esas historias, las historias que descarnan, que desnudan, que atropellan, no por publicidad, sí para remover y revolucionar conciencias. Un saludo Dulce, salut mon amie.

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