¿Y qué si mereciéramos lo que tenemos?


Anna Lagos

Me quedé pensando en lo que dijo Mario Vargas Llosa al inicio de la conferencia magistral “Poder y educación superior”, en la rectoría de la Universidad Autónoma Metropolitana. El escritor, político, periodista, profesor, ensayista, hacía alusión al inicio de un ensayo de Jean-Paul Sartre, respecto del poeta francés, Charles Baudelaire.

Dicho escrito hace un recuento de lo que sufrió Baudelaire, una especie de biografía acerca de la vida desgraciada, bohemia, de excesos del poeta.

Vargas Llosa lo recuerda de memoria y lo comparte:

“Y entonces, terminaba él esta pequeña síntesis de las desgracias que padeció Baudelaire de esta manera, decía: «Pobre hombre, ¡Qué vida tan infortunada! ¡Qué desastres los que se abatieron sobre él!» E inmediatamente después, comenzaba una serie de preguntas de una índole absolutamente opuesta; decía: ¿Y qué si él hubiera merecido todo aquello que le ocurrió? ¿Y qué  si todos, no sólo Baudelaire, mereciéramos la vida que tenemos?

Si detrás de todo el infortunio que nos ha perseguido a lo largo de la existencia, hubiera una responsabilidad nuestra. Una responsabilidad que derivara de ciertas elecciones, de ciertas opciones o de ciertas omisiones que tomamos con todo conocimiento de causa; ¿y qué si todos fuéramos realmente responsables de nuestro destino, si nuestro destino no lo decidiera el azar, el diablo o el buen Dios, sino nosotros mismos?”

La misma pregunta me siguió un par de días. ¿Y qué si todos, no sólo Baudelaire, mereciéramos la vida que tenemos?, ¿Y qué si todos, no sólo Baudelaire, mereciéramos la vida que tenemos?,  ¿Y qué si todos, no sólo Baudelaire, mereciéramos la vida que tenemos? Así, como un eco interminable.

Me parecía una verdad total, cada vez que veía y reflexionaba acerca de las elecciones que había tomado, día tras día. Así pues, tenemos el país que merecemos y el mundo que merecemos, lo sabemos, sólo que necesitamos recordarlo; es fácil olvidar, porque representa mucha responsabilidad. Es más sencillo victimizarnos o colocar la responsabilidad en otros, en el ya clásico gobierno, en la familia, en la educación o en el pasado.

Nos cuesta trabajo aceptar que podemos tomar nuestro presente, moldearlo como se desee, abrir las puertas de lo que creíamos imposible y elegir no creer en los destinos prediseñados. También tenemos que reconocer que hay muchas cosas que salen de nuestras manos. Permítanme decirlo: Nadie dijo que fuera fácil.

No sé ustedes, pero yo dejé de creer un poco en las instituciones, en los gremios, en las religiones, en las clases sociales; en todos estos inventos que, a mi parecer, nos hacían sentir menos solos, o por lo menos, nos trazaban un camino, nos dirigían, nos guiaban, nos sometían, nos manipulaban, eran tendenciosos.

Ahora, como un evidente mal de nuestro tiempo, se encuentra el hedonismo, la individualización, el narcisismo, la ausencia de la identificación social, como estandarte del siglo en el que nos tocó nacer. Nos queda entonces tomar nuestra persona y construirla como mejor podamos, el mismo Focault dice: “Tenemos que crearnos a nosotros mismos como una obra de arte. “

Pero va más allá de eso; tenemos, debemos y muchos de nosotros queremos cambiarle el rumbo a este mundo, a este país, a esta vida que no queremos-creemos merecer, por una parte quizá podríamos guiarnos por un imperativo, uno categórico; el imperativo categórico de Kant: “Obra tanto en tu persona como en las demás siempre como fin y no meramente como medio”, “Obra como si la máxima de tu acción fuera a tomarse por tu voluntad en ley universal”. Creo que ahí está una de las muchas respuestas posibles: lograr que cada individuo se guiara por un mandamiento único e universal, que cada uno de nosotros tuviera la voluntad de crear mejores personas a partir de sí mismos. Seguro suena  ingenuo, utópico, imposible, pero me parece prudente y posible con un trabajo individual, de oficio.

Por otra parte sería vital quitarnos el miedo que inmoviliza, el que evita que las cosas grandes sucedan, el que nos detiene para expresarnos, el mismo que nos paraliza y no permite que hagamos lo que deseamos cada día, a pesar de los demás. Es nuestra obligación soltar el miedo para atrevernos a hacer, en lugar de esperar a que las cosas sucedan, el que evita que nos decidamos a dejar aquello que ya no sirve, que nos hace daño, ese miedo contamina y no nos permite vivir lo que nos corresponde, ese miedo está acabando con las posibilidades, con los sueños y los planes.

Eso es, saberse merecedores de la vida que se tiene, responsabilizarse de cambiarla si así se desea, elegir una forma de cambiar a partir de soluciones personales y dejar en la basura el miedo que no sirve. Quizá tengan otra posible solución, sería bueno que la compartieran. Por lo pronto, les dejo las preguntas que me siguen como un eco interminable: ¿Y qué si todos, mereciéramos la vida que tenemos? ¿Y qué si todos fuéramos responsables de nuestro destino? […]

Los invito a ver y a escuchar la conferencia completa “Poder y educación superior”.

http://www.uam.mx/video/cmvll/index.html

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Comments
2 Responses to “¿Y qué si mereciéramos lo que tenemos?”
  1. vaya responsabilidad que se debe tener para lograr un cambio, personal, social y sería grandioso en todo el mundo, pero cuando comenzara? desde el momento que le das importancia a las palabras que te remarcan que tan responsable eres contigo mismo, para que así lo puedas ser con tus externos…
    Esta publicación me lleno de posibilidades para imaginarme un soñado cambio!

  2. Adela Lagos dice:

    Way to go Anna!!! Saludos desde Phoenix, Az. Muy buen articulo, vaya reflexión! Creer en nosotros mismos para poder dar un gran cambio!! Si todos damos lo mas mínimo,el cambio seria muy bueno pues,así como la arena se acumularía y todo seria diferente!! Yo también deje de creer un tiempo en todas las instituciones sobre todo en las religiones, pero al final, sin ellas que tendríamos? Así por lo menos nos queda un poco de esperanza…resumiendo, uno mismo es lo que nos detiene ; pero …en verdad todos daríamos un cambio? O solo lo pensamos y no actuamos, todos queremos un cambio ,entonces…empieza ahora,cree en ti!! Haz algo hoy,en este instante, empieza por reflexionar, porque… Y que si todos,…….?

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