La resurrección de los Toros de Chicago


Por Jorge Luis Cortina

Hablar de los ‘Toros’ de Chicago es, en general, recordar a uno de los equipos legendarios en la historia del basquetbol en la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA por sus siglas en inglés). El solo nombre de Michael Jordan define probablemente la dimensión de aquella escuadra, de la cual saltan también figuras como Scottie Pippen, Phil Jackson (coach de los Bulls durante los ’90) y Dennis Rodman –al cual tal vez se recuerde mejor por sus extravagancias extra cancha que por su nivel de juego–.

Seis campeonatos de liga (1991, 1992, 1993, 1996, 1997, 1998) concentran un periodo en el cual, entre otras cosas, se inició en nuestro país la difusión que la liga profesional de los Estados Unidos mantuvo durante gran parte de la misma década. Por ello, nuestra generación es, probablemente, la que pudo impregnarse de manera más palpable de este momento.

De este modo, el deporte terminaría por impactar de la misma forma a las esferas de la publicidad y de los negocios. Chicago y su equipo generarían ingresos de gran magnitud por ambos conceptos, y además asistirían a la difusión de la imagen de los Toros en todo el mundo. Jordan y su marca de tenis se consagraron como producto e imagen de la NBA y del deporte ráfaga.

Sin embargo, al acercarse el nuevo siglo las figuras anteriores sucumbieron ante el intempestivo pero inevitable paso del tiempo. Desde el cuerpo técnico hasta la base de jugadores de los ‘Bulls’ (Toros) se vieron obligados a renovarse en búsqueda de mantenerse dentro de los primeros planos. Aunque no todo pintaría tan sencillo.

Tras una temporada en la cual Chicago ligó únicamente trece victorias –tómese en cuenta que la campaña regular de la NBA consta en total de 82 encuentros–, los nombres de Ron Artest, Toni Kukoc y Elton Brand vendrían a llenar el hueco dejado por los Jordan, los Pippen y los Rodman. Empero, a pesar de registrar números y campañas individuales consideradas como aceptables, los Toros iniciarían el nuevo milenio con una campaña en la cual sólo alcanzarían diecisiete triunfos a cambio de 65 caídas.

Sería hasta 2005 cuando esta escuadra volvería a conseguir un boleto a postemporada, aunque no serían capaces de superar a los ‘Wizards’ (Hechiceros) de Washington dentro de aquella primera ronda. A pesar de ello, durante estos años el equipo de Illinois comenzaría a reclutar en el Draft universitario (cuyo formato es básicamente el mismo que el visto dentro de la NFL) a buena parte de los jugadores base del actual conjunto: Joakim Noah, Luol Deng, Taj Gibson, John Lucas y Derrick Rose, este último considerado como uno de los principales candidatos a ganar el premio al Jugador Más Valioso en 2011.

Así, tras poco más de diez años de reconstrucción, contrataciones triunfales y rotundos fracasos –como el triste experimento con el ala-pivot Ben Wallace–, Chicago vuelve a presumir de tener un equipo protagonista. Hoy los grandes candidatos, o bien, aquellos que mantienen a nóminas con nombres y figuras de renombre –Celtics de Boston y Heat de Miami– están obligados a perseguir a los Bulls.

Hoy, como antes ocurría con el equipo comandado por Michael Jordan, la posibilidad de ver a los ‘Toros’ competir y triunfar en la postemporada de la NBA parece más cercana a la realidad. Asimismo, esta escuadra se erige como el principal candidato para terminar con el reinado que aún mantienen los Lakers de Los Ángeles, a los cuales sólo podrían enfrentar en la final definitiva (debe recordarse que uno y otro se eliminan dentro de conferencias distintas).

Ahora se rememora como nunca en los últimos años al equipo imbatible de los años ’90, aunque ya no se hace con nostalgia, pues estos ‘Toros’ cuentan –según opiniones de la prensa especializada en el tema– con un líder que, si bien aún dista mucho de las hazañas del célebre ‘MJ’, comienza a construir una carrera sólida dentro de la liga: el ya mencionado Derrick Rose.

Empero, Chicago cuenta aún con un equipo muy joven, el cual podría sucumbir ante escuadras con mayor renombre y experiencia en rondas definitivas. Aunque esa misma juventud podría servir para establecer los cimientos de un nuevo periodo dorado para el equipo de la ciudad de los vientos con el cual, finalmente, se pueda equiparar a los actuales ‘Bulls’ con los del pasado, al menos en lo más significativo que tiene todo deporte: la victoria, materializada en la consecución de un nuevo título.

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