Los incurables “servicios de enfermería" de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales


Reportaje

Dulce Anahi Soto Luévano


La situación del acceso a sistemas e instituciones de salud es un problema presente no sólo en México, sino en varios países, sean desarrollados o del “tercer mundo”. Las reformas constantes en materia de salud han sido de los puntos más importantes a tratar en la agenda política. Sin embargo, las disposiciones tomadas hasta el momento no han salido aún del plano de la discusión. Los servicios de salud, se supone, deben cubrir a toda la población y son primordiales en las escuelas públicas o privadas.

En la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) existe un organismo centralizado encargado de proporcionar los servicios médicos requeridos por la comunidad estudiantil. La Dirección General de Servicios Médicos (DGSM) se encuentra ubicada de tal manera que los alumnos de las facultades circundantes puedan acceder a ella, por sus propios medios, en un tiempo de entre 5 y 10 minutos. Para casos de gravedad, cuenta con seis ambulancias. ¿Pero qué sucede con las facultades que se encuentran en la periferia de CU?

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales: el cerro olvidado

El aislamiento de la FCPyS respecto de las demás Facultades, ha propiciado un clima de inseguridad (varios alumnos de esta entidad han sido víctimas de asaltos); cuentan con servicios escolares insuficientes (como abasto de bibliografía) y un servicio de enfermería a menudo ausente.

“Cuando menstrúo, debido a un problema de dismenorrea que padezco, sufro de intensos cólicos y parálisis de pies y manos que se acentúan cuando tengo presión o demasiado estrés […] y hay ocasiones en que se me adelanta o atrasa el periodo menstrual. Ese día no traía mi medicamento, ácido mefenámico y ASCOR (Norfenilefrina para regular la presión arterial). No pensé que me fuera a bajar. Total que me desmayé y me llevaron cargando a la enfermería; pero no había nadie y yo empeoré mi estado. Eran como las tres de la tarde”. Eso comenta Karla Gómez, estudiante de sexto semestre de la carrera de Ciencias de la comunicación. “Como de la enfermería no recibí ninguna atención, llamaron a un señor de vigilancia, quien me llevó a [los] Servicios Médicos” generales.

Al cuestionar a las enfermeras de la FCPyS sobre los servicios que ofrece la enfermería, comentaron: “Se ha buscado que la administración nos compre medicamentos básicos, de los más nobles, que no causarían mayor problema, como paracetamol y aspirina. Por lo menos para el dolor de cabeza o la fiebre, algo para los cólicos de las chicas. Lo del cuadro básico solamente”.

La licenciada en enfermería y obstetricia Blanca Estela Nava manifiesta que no pueden medicar porque son enfermeras, y que “para eso está el IMSS o Servicios Médicos”. Empero, antes sí daban medicamentos del cuadro básico. Únicamente había que preguntar al alumno si era alérgico a algún medicamento. Para ella, la enfermería sirve de poco si sólo está para ver: “llegan personas con dolor de cabeza y se enojan porque no les doy nada, nosotras no tenemos la culpa. Además dicen que no hay nadie nunca en la tarde. Es que yo me fui 5 meses de licencia y no me  pusieron suplente por falta de recursos”.

Como el caso de Karla existen similares. Georgina Larruz, miembro de la comunidad estudiantil de la Facultad, sufrió una crisis nerviosa que le causó un desmayo. Era la última clase del día, alrededor de las 9 de la noche. El horario de enfermería es de 8:00 am a 8:30 pm. Pero, como casi siempre sucede en el turno vespertino, no había nadie en la enfermería: “Me atendieron en un salón contiguo a donde tomaba clase, con ayuda de la profesora Olivia Pineda. Nunca me llevaron a Servicios Médicos ni me atendieron en la enfermería de la Facultad”.

En la Facultad de Química, que cuenta con Servicios de Salud e Higiene, la situación es similar, según expone María del Rayo, encargada del servicio de salud: “No podemos medicar. Nos dedicamos a dar los primeros auxilios. Antes teníamos un tanque de oxígeno porque aquí hay accidentes de intoxicación y quemaduras por las sustancias que se manejan en laboratorio, como ácido nítrico, ácido sulfúrico, cloro, etc. Antes les preparábamos a los pacientes una solución de bicarbonato, Benzal, Isodine o pomadas; para neutralizar los metíamos a la regadera. Hace tres años se nos negó el permiso para trabajar con estos materiales y la provisión de los mismos. ¿Ahora qué hacer cuando llega un alumno con una quemadura?”.

Las manos del sindicato hasta en la salud

A excepción de la Facultad de Química, que cuenta con Servicios de Salud e Higiene, y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que “tiene” Servicio de Enfermería, ninguna otra Facultad cuenta con un servicio médico interno y autónomo. La finalidad de dichas instancias es brindar primeros auxilios a los estudiantes, debido a que sus Facultades son las más alejadas de la Dirección General de Servicios Médicos de CU.

Contar con una enfermería en Políticas fue un logro de los delegados sindicales, quienes la gestionaron hace 7 u 8 años aproximadamente. Motivo por el cual son ellos los que deciden a quién dan la plaza por medio de la aplicación de un examen llamado “Concurso Universal”. Pero recurren al argumento de la falta de presupuesto –que destina la Secretaría Administrativa a la enfermería- para justificar la escasez de instrumentos, de medicamentos y hasta de personal. Sin embargo, no hubo respuesta para explicar por qué en el turno matutino la enfermera titular es auxiliar y no licenciada.

Al respecto, el jefe de la Secretaría Administrativa, Miguel Ángel Cuevas Robledo, explicó que todos los servicios médicos de la UNAM están regulados por lineamientos institucionales, por acuerdo del rector firmado en 2001, donde se establecen las responsabilidades y obligaciones de la DGSM: “No existe, además, dinero suficiente para poder pagar a un médico [de planta], eso es cuestión de rectoría”, finalizó. Pero resulta que los servicios de enfermería de la FCPyS son autónomos de este organismo.

Cuando se le preguntó acerca de un documento donde encontrar los derechos a la atención médica, respondió que “no existe como tal porque eso depende de la DGSM, que atiende las cuestiones de salud de los universitarios”.

Esta respuesta fue ratificada por la Lic. Luz Lazunza, encargada de la Subdirección de Estudios Normativos, al informar que en la legislación universitaria no existe ningún artículo particular sobre el asunto de la salud. Sólo un convenio con el IMSS y el artículo 87 donde se estipulan los derechos de los estudiantes a todos los servicios que proporciona la UNAM.

Agregó que las escuelas privadas cuentan con servicios médicos gracias a las altas colegiaturas que pagan los alumnos, y concluyó afirmando que la FCPyS es una escuela “verdaderamente problemática y con alto índice de indisciplina”.

Remedios caseros para la situación de la enfermería

Para Julio Herrera González, Licenciado en Enfermería y Obstetricia por la UNAM y empleado en el Hospital ABC de Santa Fe, los enfermeros están “capacitados para prescribir el cuadro básico. No somos médicos pero algo para el dolor, sí lo podemos prescribir. No daremos tratamientos para 8 días, porque eso es lo que hace un médico, pero sí podemos dar paracetamol o diclofenaco en un consultorio de enfermería”.

Ampliar los horarios de atención y comprar medicamentos del cuadro básico, así como vigilar la asistencia de las enfermeras, son remedios caseros que le corresponden a la administración interna de la Facultad y que además pueden y deben resolver.

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Comments
One Response to “Los incurables “servicios de enfermería" de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales”
  1. Luis R. dice:

    Excelente artículo. Retrata un verdadero problema de la FCPyS. Sus autoridades, como ya es tradición, justifican su incompetencia con el mismo argumento de siempre: ‘es que depende de Rectoría…. es que el Sindicato no nos deja”. Bueno, que nos digan qué es lo que si pueden hacer y lo que no, porque tal parece que en ese tema la legislación no nos orienta.

    Es triste corroborar lo que un finado profesor alguna vez me dijo sobre el funcionamiento interno de nuestra triste Facultad: “para que les hagan caso [las autoridades] tienen que quemar todas las instancias, y si no hay respuesta, hay que armarles un desmadre”. Pero resulta que luego se nos acusa de ¡indisciplinados!

    ¿Qué es lo que les hace falta? ¿Qué alguien muera por no tener los servicios médicos más básicos? Seguro que ese peligro está completamente zanjado para los hijos de nuestras ilustres autoridades, quienes van a Universidades privadas o públicas en dónde si hay servicios médicos de calidad.

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