La divina comedia


Iván Rodríguez Gudiño

Cuando todavía se festeja la obtención del título en la Copa Oro, la selección mexicana se vuelve a ver inmersa en el ojo del huracán y surge a su alrededor un nuevo escándalo en donde por lo menos ocho seleccionados de la Sub-22 confunden el hotel de concentración con un lugar turístico cualquiera y deciden redondear una fiesta en compañía de algunas féminasen horas supuestamente destinadas al descanso.

Solapados quién sabe por quiénes y controlados por ninguno, a estos futbolistas se les hace fácil brincarse las reglas, y son castigados en consecuencia. Sanción que de inmediato se aplica, dado que no hay forma de defender lo indefendible.

Lo curioso de este nuevo alboroto de indisciplina en las selecciones nacionales es que en apenas un periodo de nueve meses, los elementos del combinado tricolor han estado involucrados en tres grandes bullicios, número que nunca ha sido igualado por alguna otra selección.

En un breve recuento a estos importantes hechos suscitados por los grandes ídolos nacionales de este país, vale la pena recordar aquella fiesta del año pasado en la ciudad de Monterrey en donde encabezados por Carlos Vela y Efraín Juárez, los jugadores mexicanos Carlos Salcido, Héctor Moreno, Francisco Rodríguez, Rafael Márquez, entre otros, se valieron del interinato del director técnico Efraín Flores para realizar una velada clandestina pasada la media noche en donde con algunas compañías encabezadas por sexoservidoras realizaron todo un reventón en dichas instalaciones. Aunado a ello, meses antes el ex-capitán y hoy sancionado jugador de la selección Sub-17, Martín Galván también realizó algo similar que le valió ser suspendido seis meses del representativo nacional, situación que causó aún más escándalo por tratarse de menores de edad, dejando ante ello, una gran duda por saber dónde se encuentran los responsables de las selecciones nacionales. Y ahora la selección Sub-22  vuelve a caer en el mismo pantano en el cual se han visto inmiscuidos los jugadores mexicanos.

Todas estas experiencias se convierten en un nuevo golpe para la imagen del futbol nacional que se vuelve a lastimar de escándalos, indisciplinas y nulos resultados deportivos si dejamos de lado el actual campeonato en la Copa de Oro, puesto que hoy el futbolista mexicano se ha transformado en el nuevo gangster de las fiestas, el rey de los antros y el menos trascendental en una cancha de futbol.

¡Ojo! Con esto no se busca decir que los jugadores mexicanos sean los únicos que caen en faltas al reglamento, dado que selecciones como Francia, Chile y Holanda también han pasado cosas similares. En Inglaterra por ejemplo, John Terry se metió con la novia de un compañero, Ryan Giggs, tuvo encuentros sexuales con la esposa de su hermano; y la selección española hace unos cuantos meses armó su fiesta en pleno centro de Buenos Aires después de un partido en contra de su similar de Argentina; sin embargo, ellos pareciera que aprendieron de su error o al menos han sido mucho más discretos entorno a cómo realizar o no su vida personal, entendiendo que hoy por hoy son figuras públicas y que alrededor de ellos hay un mundo entero que los está vigilando.

Desafortunadamente la vida de los jugadores se ha estancado en un situación por ganar mucho y rendir poco, dado que ahora el futbol mundial está acostumbrando a los nuevos futbolistas a cobrar como grandes sin importar qué resultados aparezcan en un futuro; si no, basta con ver a la nueva sensación del futbol brasileño Neymar, un joven de apenas 19 años el cual cada ocho días es captado en diversas discotecas de Río de Janeiro, en donde dos o tres jugadas maestras le valieron para que los medios de comunicación y su club Santos de Brasil lo inflaran como el nuevo Pelé sin aún demostrar que de verdad lo sea. Ello le ha valido para exigir un contrato multimillonario de 50 millones de euros por sus servicios a clubes como el Real Madrid, FC Barcelona o Manchester City.

Ante todo esto, la problemática  podría estar  en que los deportistas muchas veces son tratados como dioses y en lugar de libertad el jugador exhibe faltas a su profesionalismo en detrimento de su desempeño deportivo, algo que en los últimos tiempos no se ha dado y hoy los futbolistas se han visto más vinculados con las fiestas y el antro por encima de los goles y el desarrollo adecuado de un deporte profesional. Porque en definitiva hasta ahora, el jugador de futbol se corrompió entre las fiestas y los contratos millonarios. Dado que hoy se busca ser futbolista para ganar mucho dinero, tener muchas mujeres y ser famoso, sin importar que el mensaje se encuentre equivocado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos." E. Galeano

  • "Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte." J.Cortázar
  • "No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros." J.P. Sartre
A %d blogueros les gusta esto: