José Saramago: el hombre que detuvo el tiempo


Alfonso Hernández

En junio de 1986, por extraño que parezca, el novelista José Saramago logró separar dos días con una sola flor de por medio; la causa, es preciso señalarlo, fue un encuentro que lo marcó de por vida. Un encuentro que lo marcó a él y también a ella. Sí, porque la causa de la flor fue Pilar del Río, periodista española que años más tarde sería la segunda esposa del Nobel portugués, y la primera mujer en motivar una flor para detener el tiempo, al menos en la memoria de José.

Entrar y salir siempre ha sido (en apariencia), sencillo, el problema, si es que puede haberlo, comienza cuando uno permanece. De eso se trata la exposición que el Antiguo Colegio de San Ildefonso montó con motivo del primer aniversario póstumo del único Premio Nobel en lengua portuguesa: José Saramago: La consistencia de los Sueños.

La exposición es una reconstrucción de los aspectos intelectuales, políticos, periodísticos y sobre todo humanos que formaron parte de “Zezito”, como se le conoció al escritor lusitano durante su infancia. Todo lo anterior se pone de manifiesto en un ambiente donde la invitada principal, aparte de Saramago, es la palabra.

Y es que las palabras luminosas no aparecen en cualquier exposición pero sí en ésta. El público es capaz de participar, adentrarse y escudriñar en las diversas formas que adoptó la palabra de José a lo largo de su vida. Y, gracias a las características de la misma, es posible la interacción entre los propios asistentes, a través de una participación, donde el tópico principal es la obra narrativa de Saramago.

(Foto: Fusión comunicación)

Fotografías, manuscritos, borrones, tachaduras, una máquina de escribir, así como fragmentos del cortometraje José y Pilar y diversas entrevistas, son elementos que constituyen el horizonte donde se asoma un escritor inconforme con la realidad que lo rodeó y de la que formó parte.

No obstante, ¿qué hace a un escritor bueno o malo? ¿Su obra, sus acciones en vida, su personalidad? La pregunta es obligatoria. No se trata de ser necio en un rubro tan delicado y de miras siempre insatisfechas como lo es la literatura. Sino un espectador crítico de aquello que se lee. Claro, sin las generalizaciones que de poco valen.

El discernimiento entre el hombre político, el intelectual y la persona que fue José Saramago es una cuestión capital en la comprensión de su obra. También es preciso entender las situaciones que lo determinaron desde niño. La pobreza, las carencias de las que fue objeto y la familia que lo vio crecer, todo (o al menos todo), como piezas del entramado que significó la vida y obra del escritor laureado en 1998 con el premio Nobel de Literatura.

Durante la exposición se llevan a cabo visitas guiadas con el fin de esclarecer la información brindada, ahondar en los detalles del escritor y disipar las dudas del público. Entre la infinidad de artículos presentados, los visitantes se detienen en aquellos que capturan su atención, algún libro, una pluma estilográfica, quizá, la colección de caballos que cuidó con esmero.

José Saramago no tenía manías. Sin embargo, gustaba de salir a caminar y, mientras andaba, recolectaba piedras. Piedras que equipara con las palabras: la consistencia de unas era la consistencia que podían tener las otras. Así los sueños.

La exposición José Saramago: La consistencia de los sueños busca desentrañar las diversas facetas de uno de los literatos más importantes del siglo XX. En esta labor sólo un requisito es imprescindible entre los asistentes: prestar atención.

Después de todo; antes de aprender a leer, aprendemos a mirar. En junio de 1986, por extraño que parezca, el novelista José Saramago logró separar dos días con una sola flor de por medio: El 11 de junio de aquél año, José conoció a Pilar del Río. Se conocieron.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos." E. Galeano

  • "Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte." J.Cortázar
  • "No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros." J.P. Sartre
A %d blogueros les gusta esto: