Cuando la gente se puso a conversar sin el permiso de los “medios”


Anna Lagos

“Un bloc, para las gentes de mi generación, es una resma de papel,
engomadas sus hojas por el filo, donde se apuntan notas y recordatorios (…)
Aunque ha de vérselas, y muy en serio, con otro neologismo de reciente importación
en este caso con g, que el uso y los diccionarios han pretendido sin apenas éxito
traducir como bitácora, y que denota uno de los fenómenos de la comunicación social
más espectaculares de la Historia
: la existencia de millones de dietarios personales,
echados a navegar por las redes mundiales informáticas, que componen
un entramado de relaciones individuales y colectivas
apenas imaginable hace diez años”.

Juan Luis Cebrián, La vida en un blog
Fragmento del discurso del
consejero delegado del Grupo PRISA en la RAE

Después de una revolución de los blogs, donde predominan las imágenes y las letras, bitácoras personales (sobre todo) que se ponen en la red al alcance de todo el mundo, que de un momento a otro tienen impacto en el periodismo, la empresa, la educación y la política, llega una forma de blogs donde el medio es el video. Una forma de televisión por internet que se ha convertido en un modelo comercial viable para los que lo practican. ¿De qué se habla en los videoblogs? ¿De qué forma se han convertido en un negocio? ¿Es la consecuencia de un vacío en los medios tradicionales? ¿Qué se está haciendo en México?

1.       Después del bloc, el blog.

El blog inicia en los años 90 presumiblemente con Justin Hall, nombrado por la revista New York Times en diciembre de 2004, como el padre de los blogs personales. Después vinieron otros. En 1997, cuando el sistema aún no se había desarrollado, John Barger llamó a su sitio weblog (de web y log, en inglés: diario) y dos años más tarde Peter Merholz, que abrió una página bajo el pretencioso encabezamiento de Peterme, jugó con la palabra rompiéndola en dos: we blog, nosotros blogueamos, generando un verbo y un sustantivo.

Iniciando así el juego del diario por internet, siendo las diferencias fundamentales entre el tradicional y el blog, es que esta vez no está encerrado en un cajón o con un candado, todo lo contrario, está creado para que los demás lo vean y también el orden es a la inversa, la nueva entrada, sustituye a la vieja hasta que se pierde. Todo con la línea posmoderna acostumbrada del siglo en curso.

A pesar de que el blog sigue teniendo relevancia después de 17 años de su nacimiento, en el último lustro han surgido formas de comunicación que lo han cambiado: las renombradas redes sociales y el video; remplazando así la palabra escrita por imagen y sonido, casi siempre más atractivo para la audiencia. Los enlaces se hacen en un tuit y el lugar para colocar asuntos más personales, será seguramente en Facebook.

2.      Certificando muertes

En 2008, en el cierre del encuentro más importante de blogueros de habla hispana, Hernán Casciari (periodista argentino conocido por su trabajo, uniendo la novela y el weblog) certificó la muerte del blog, como formato, como exploración narrativa, pero confirmó el florecer de los contenidos.

Todos rieron. [1]

Lo que es un hecho, es que los periódicos se siguen imprimiendo, la radio se sigue escuchando, la televisión se sigue viendo y los blogs se siguen abriendo. Ningún medio sustituye totalmente al otro. Lo modifica, sí.

Pasión por bloguear (sigojoven.com)

3.      ¿Televisión por internet?

Los videoblogs se están produciendo. La televisión y la internet son medios claramente distintos y habrá que utilizar el término con cuidado; la diferencia es simple y muchas veces evidente.

a)      Los horarios no son programados por alguien más, se deciden arbitrariamente.

b)      El usuario tiene la posibilidad de verlos las veces que decida.

c)      Puede presionar el botón de pausa, adelantarlo o retroceder el video.

d)      Las producciones son breves.

e)      El lenguaje se simplifica. (Las personas que los crean son pocas veces profesionales).

f)       El espectador tiene la posibilidad de interactuar con el productor.

Lo anterior, sin el afán de generalizar sino marcar las diferencias. Los temas, son los mismos de siempre. Esta vez son más cercanos, una persona cubre nichos que jamás se habían tomado en cuenta. Los pequeños productores generan contenidos, centrándose mucho más en el fondo que en la forma, la calidad, quizá deje mucho que desear, es barato producir desde tu casa: ser el conductor, el editor, el guionista, el de iluminación, el sonidista…

Se están generando contenidos sin permiso de los grandes medios de comunicación, se está diciendo lo que no se decía, se están creando audiencias o generando contenidos que no existen en los medios tradicionales. Lo único que limita es la autocensura y la capacidad del creador de generar contenidos que propongan y, que vendan.

4.      Un negocio viable

Después de que los videoblogueros generan cierta popularidad, existe el programa de partners (socios) que ofrece, además de ganar dinero, ciertos beneficios, como la opción de personalizar totalmente el aspecto de su página y la posibilidad de subir videos de más de 10 minutos de duración a su cuenta. Según el sitio de internet YouTube, entre los criterios para otorgar el título de partner se tiene en cuenta la popularidad de los vídeos, el número de suscriptores y el cumplimiento de los términos de uso de YouTube –por ejemplo, que no utilicen como banda sonora canciones protegidas con derechos de autor–.

Por otra parte, los mismo videoblogueros, al tener una audiencia grande, reciben ofertas del mundo profesional, además de generar publicidad anunciada en sus propios videos y creando shows en vivo.

 5.      El predominio del humor

En México (consecuencia de lo que se hace en otros países, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido) creció de manera importante un fenómeno: la creación de videoblogs o vlogs de contenido humorístico, generando un monólogo con temas cotidianos de corta duración. Una webcam, algunas ideas, una habitación y un rato libre. Con esto, se está produciendo un auténtico fenómeno de masas en la red.

Los vlogs más populares de México en la red para un nicho de jóvenes tienen características similares:

a)      Manejan contenidos cotidianos

b)      Predomina el humor

c)      Bajo costo en sus producciones

d)      Se tratan temas (regularmente) que no se generan en los medios tradicionales

¿Por qué tienen tanto éxito?

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2011, actualmente la población joven entre los 15 y 24 años de edad asciende a 20 millones en el país, lo que representa casi el 19 por ciento del conjunto de la población; y el 48 por ciento de los adolescentes se dedica exclusivamente a estudiar, la cantidad más grande en muchos años. Los adolescentes y jóvenes buscan contenidos que no encuentran en los medios tradicionales. Existe un vacío evidente de producciones en la televisión, especialmente dirigidas para estos rangos de edad. Además, habrá que repensar si la televisión, por ejemplo, tendrá que modificar la forma de dirigirse a los jóvenes tan vinculados con las nuevas tecnologías o si se necesitan generar contenidos. No hay un ejemplo claro de contenidos especializados.

El espectador, entonces, apaga la televisión y enciende su computadora.

Los vlogs en México han cobrado popularidad; la temática principal es el humor. Destacan algunos nombres como: Gabriel Montiel de werevertumorro; Sandy Coben, Héctor Leal, Yayo Gutiérrez de no me revientes; Héctor de la Hoya de benshorts.

Los contenidos en estos casos dejan mucho que desear, se habla de temas cotidianos utilizando una fórmula ya usada en televisión por Adal Ramones en el recordado, programa “Otro Rollo”, que también dejaba mucho que desear. No se ha avanzado mucho.

Seguramente se prefiera ver este tipo de videos por la poca inversión que requiere, en casi todos los aspectos: no se necesita más de diez minutos para su consumo, el lenguaje es groseramente simple, la personalidad de los conductores también, el tema central es el humor como posible herramienta para evadir la realidad cotidiana, se prefiere un producto embotellado, digerible, masticado que nos proporcione un momento placentero. El placer como un instinto básico, que no exige nada del auditorio. Es una producción que se entiende, porque muchas de las cosas que se explican ya se han vivido.

[1] Jiménez Cano Rosa, “Las redes sociales transforman los blogs”, [En línea] Diario El País. Disponible en: http://bit.ly/a4uPdO

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