Movimiento estudiantil chileno: contra modelo pinochetista



Dante Alberto Montaño Brito

-“Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”
-“¡Viva México, viva Chile, vida Latinoamérica unida!”
Salvador Allende

La protesta estudiantil chilena lleva más de dos meses y medio de movilizaciones que van desde paros, cacerolazos, huelgas de hambre, bailes masivos, hasta otras muchas formas creativas y animosas de protesta, las cuales han conseguido que casi el 80 por ciento de los chilenos se identifique y apoye sus demandas y que la popularidad del mandatario se haya desplomado a 26 por ciento. Además, las manifestaciones han tenido un crecimiento casi exponencial, de 5 mil en los primeros días hasta un millón de manifestantes recientemente. La consigna de la dirigencia es clara: el Estado debe cambiar el modelo educativo de raíz y, para eso, debe cambiar también el modelo económico.

El problema es complejo, pues lo que está sucediendo en Chile, es el enfrentamiento de dos visiones totalmente contrarias sobre qué política económica adoptar y ejercer. Por un lado, se encuentra la posición de un gobierno derechista, con el presidente de aquél país, Sebastián Piñera, quien representa el modelo neoliberal impuesto desde la dictadura militar de Augusto Pinochet. Por el otro lado, está la posición de los manifestantes, de organizaciones estudiantiles con una fuerte ideología de izquierda quienes, se dice, reclaman un estado de bienestar parecido o igual al proyecto socialista impulsado por Salvador Allende.

Pero veamos el asunto con detalle. ¿Qué piden los estudiantes? En términos generales, piden educación gratuita, de calidad y el fin al lucro educativo (contrario a la visión del mismísimo Piñera, quien se ha referido a la enseñanza como un bien de consumo), lo cual implica muchísimas cosas. Por ejemplo, la oposición a un sistema crediticio lucrativo en demasía, como mecanismo de financiamiento de estudiantes que ingresan a la educación superior. Implica también que la gran mayoría de los estudiantes ven a la educación como un derecho social y universal para todos. Ahora bien, ¿cuáles son las propuestas concretas? Que a corto plazo, se asegure la educación de los tres primeros quintiles (las primera tres quintas partes de la población ordenada de menor a mayor distribución del ingreso económico nacional) a través de becas, además de mejorar e incrementar la infraestructura en todos los niveles educativos, para que a largo plazo, sea posible la formación de un sistema de educación nacional de calidad y gratuito.

Y sobre esto, ¿qué dice el gobierno? Éste presentó un plan de 21 puntos que “responde” a muchas de las demandas, pero que no aborda directamente la gratuidad, porque, asegura, “no se le puede dar universidad gratis a todos los chilenos”. El mismo Piñera aclaró: “todos quisiéramos que la educación, la salud y muchas cosas más fueran gratis para todos. Pero yo quiero recordar que, al fin y al cabo, nada es gratis en esta vida”, ¿cómo la ve?

El movimiento estudiantil responde que ciertamente el presupuesto de ingresos y egresos del estado no permitirían “educación gratis”, por lo que resulta necesario hacer una reforma tributaria progresiva y justa, es decir, que quienes ganan más paguen más impuestos; incrementar el aporte fiscal al sector educativo, que actualmente es de menos del 3 por ciento del PIB; modificar el modelo educativo implantado durante la dictadura, cuyo régimen redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y promovió su privatización.

La gratuidad de la educación no es inviable como sostiene el gobierno, pues durante el gobierno de Salvador Allende ya existía, pese a que Chile era un país con menor desarrollo económico. Ahora Chile cuenta con una economía tan próspera que algunos economistas la consideran el milagro latinoamericano.

Sin embargo, el pinochetismo no se ha conformado con descalificar, criminalizar e intentar deslegitimar el movimiento estudiantil, sino que ha recurrido a la represión e infiltración de carabineros (institución de policía de naturaleza militar, cuyo lema es “Orden y Patria”) documentada de sobra en las marchas; sino que ha recurrido a las amenazas poco veladas contra líderes estudiantiles como Camila Vallejo. Por ejemplo,  la secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, Tatiana Acuña Selles, escribió en sus cuentas de twitter y facebook: “Se mata a la perra y se acaba la leva”, emulado la frase de Augusto Pinochet a Salvador Allende, durante el golpe de estado. Además, funcionarios oficialistas han declarado que se usarán las Fuerzas Armadas si las movilizaciones continúan hasta el 11 de septiembre, fecha que conmemora el golpe militar del general Augusto Pinochet.

Sobre la problemática, Camila Vallejo asegura que “el pueblo de Chile quiere, necesita y exige una reforma estructural al modelo educacional, el cual está basado a su vez en el modelo de mercado que tiene como finalidad el lucro”. Y agrega que “el pueblo chileno se cansó de eso. Hoy día creemos que es necesario cambiar el sistema político, cambiar el sistema económico para que justamente la redistribución del poder, la distribución de la riqueza sea más justa y que tengamos condiciones dignas para desarrollarnos como seres humanos, y eso hoy en día no está garantizado”.

Y a todo esto, México ¿qué? El movimiento político inicialmente estudiantil que se desarrolla en Chile,  debe ser una llamada de atención para países como el nuestro, donde el Estado se ha vuelto incapaz de hacer frente al cumplimiento de derechos sociales, como la educación, empleo, salarios suficientes, vivienda, salud, alimentación, debido a la corrupción, al dispendio, la entrega de la riqueza nacional a intereses empresariales; en pocas palabras, debido a la implantación de un modelo neoliberal profundamente injusto para las grandes mayorías.

Ah…

Les dejo un fragmento de una carta: “quiero enviar un abrazo de muchos brazos a los jóvenes valientes que nos están dando a todos una lección de dignidad democrática desde las calles de Chile. Ellos, los indignados, demuestran que hay otro país posible, heredero de Balmaceda y de Allende, y que Chile no termina en las fronteras trazadas por los resignados y los indignos. Que de eso se trata, al fin y al cabo: luchando por la educación, los jóvenes educan a todos los demás. Esta protesta enseña. Yo les digo: gracias mil y suertudas suertes en tan hermosa aventura”. Eduardo Galeano.

etnad4@hotmail.com
facebook.com/etnad.brito
@dantembrito

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