Deportes autóctonos: menos capital, más cultura.


Por Roberto Ruiz Carmona

Siglo XXI, y el hombre podría jactarse de conocer su mundo. Cada rincón del planeta parece haber sido trastocado por los artificios. Son raros los alimentos libres de alteraciones en su orgánica, anómalas las prendas mudas por falta de etiqueta o  extraños los hogares sin tramas hipotecarias. Sin embargo, en esta segunda naturaleza y en algo que le contradice por definición, los deportes autóctonos presumen cierta castidad.

A las reglas y escenarios de cada deporte se han ceñido contratos, inversiones, patrocinios y gratificaciones en dólares. Si no hay algo de esto, las competencias atléticas se quedan en la pura lúdica; se quedan con poco “chiste”. Para encontrar disciplinas de ejercicio físico en un estado menos perturbado, es viable recurrir a lo autóctono, a lo local o a una herencia de siglos atrás.

Lucha tarahumara

Si bien este ejercicio no requiere una gran educación física, sí demanda respeto por el contrincante y técnica en su ejecución para no lastimarlo. De carácter mixto o entre iguales de género, basta una porción de suelo y portar una faja para celebrar el juego que, más bien, resulta una manifestación cultural de una población, por siglos marginada y discriminada.

Como en la lucha libre, el duelo se resuelve a dos de tres caídas; sin embargo, ni cervecerías ni engaños se hacen presentes. Cuando uno de los dos contendientes, agarrándose de la faja del contrario, levanta al otro y lo proyecta al piso con espalda al suelo o siquiera de lado, se pronuncia un ganador.

Pelota purépecha

De los juegos o deportes de este tipo, el también conocido como juego de pelota phoré es de los más populares. Con dos equipos de cinco jugadores cada uno, este deporte autóctono se lleva a cabo en un espacio de 100 x 10 metros y en un tiempo de 20 minutos. La pelota de la que se dispone no tiene la planeación de otros esféricos y sólo a base de tiras de tela, se envuelve una pelota de hule espuma para la contienda.

Si el juego es de noche, a la pelota de tela se le prende fuego. La victoria se determina por el equipo que mayor número de veces atraviesa la meta (existen dos metas ubicadas a los extremos del campo) del adversario y con ayuda de un juez, se vela por la integridad física de los participantes o de la ejecución exclusiva del ejercicio con bastones de madera.

Esta forma de entretenimiento data de unos 3 500 años atrás y ha sufrido adecuaciones para la práctica moderna. La pelota purépecha está contemplada en las olimpiadas nacionales y como principales practicantes figuran delegaciones como las de la UNAM, Querétaro, Michoacán, Campeche y Milpa Alta.

Pelota mixteca

Similar a la dinámica del tenis pero sin trabas económicas para su práctica, la pelota mixteca tiene antecedentes hace 3 000 años y modificaciones en su ejecución durante la época colonial. Actualmente, este deporte es celebrado en territorios antiguamente habitados por los mixtecos como Oaxaca y Guerrero.

En un nivel primario puede jugarse a mano limpia o con un pañuelo, usando pelota de hule y en terrenos medio planos. A escala formal; las manos se protegen con un guante de entre 3 y 6 kilogramos, se practica con una bola de 300 gramos y como directores técnicos se emplean adultos de 50 años o más.

Ulama de cadera

Su origen se remonta a los pueblos prehispánicos de Mesoamérica. En muchas zonas arqueológicas se hallan espacios destinados a este deporte que, en aquellos tiempos, eran parte de los rituales religiosos de los habitantes.

Mayoritariamente, el golpeo del balón (con más de 3 kilos de peso) se da con las caderas. Equipos de 3 o más integrantes responden los envíos de pelota por parte del rival barriéndose o brincando para ofender, deportivamente, al oponente.

Otros

Sin ser deportes en el sentido estricto, hay juegos tradicionales (introducidos durante los siglos XVIII y XIX) y autóctonos como el Temalacachtli (parecido al avión de cuadritos y números) o la bola tarahumara reconocida por la UNESCO que, en el estado primigenio en el que el deporte pudo haberse originado, estimulan el desarrollo  físico y mental de los practicantes tanto o más, que las novedosas consolas de videojuegos o la competencia encarnizada en disciplinas deportivas cada vez más pervertidas por la corrupción.

Comments
5 Responses to “Deportes autóctonos: menos capital, más cultura.”
  1. Rosy Ruiz dice:

    Hola Roberto.

    Me parece increible que estos deportes esten a nuestro alrededor y no los conoscamos,
    (bueno, al menos este es mi caso), Pero de verdad que interesante tu tema o sera que ahora qu estoy lejos de mi tierra, pongo mas atencion a lo que tenia serca y no apresiaba, en fin, nunca es tarde para conocer un poco mas de nuestra cultura, gracias por la informacion y Felicidades.

  2. Lenica dice:

    hola!!
    pues mira que interesante tu reportaje, la verdad que no sabia de la existecia de esos deportes y ni me imaginaba que desde tantos años atras ya se practicaban, agradecida estoy de que brindes esa informacion, por otro lado te mando una vez mas una felicitacion, sigue asi y pues ya espero leer los demas numeros jeje, cuidese y buena vibra

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